Las claves de la desviación ocular

El estrabismo y la ambliopía (ojo vago) son dos patologías muy relacionadas entre sí que aparecen, generalmente, en edad infantil.

El diagnóstico y tratamiento precoz en ambos casos es fundamental para evitar que este problema ocular persista en la edad adulta

1. El necesario diagnóstico precoz

El estrabismo y la ambliopía (ojo vago) son dos patologías muy relacionadas que aparecen, generalmente, en edad infantil. El diagnóstico y el tratamiento precoces son fundamentales para evitar que el problema ocular persista en la edad adulta, y, en el caso de la ambliopía, para salvar la visión del ojo vago.

2. El estrabismo da lugar al "ojo vago"

La consecuencia más grave del estrabismo es la ambliopía u ojo vago. Al estar los ojos desviados y apuntar cada uno en una dirección, el cerebro del niño, que presenta una gran capacidad de adaptación, suprime la visión de uno de ellos para evitar esta situación anómala y no ver doble.

3. ‘Enseñar’ a ver al cerebro

El tratamiento del ojo vago es más fácil cuanto más pequeño es el paciente. El motivo es que la ambliopía se produce porque el cerebro visual no aprende a ver, y únicamente podemos enseñar a ver al cerebro durante la infancia. Más allá de los 8 años, es difícil que el ojo que ha dejado de usarse recupere la visión.

4. Adultos con visión doble

El estrabismo puede ser congénito, aparecer en la infancia o en adultos, por mal control del movimiento de los músculos oculares por parte del cerebro, por defecto refractivo, baja visión o anomalía muscular. Si se adquiere en la edad adulta siempre causa visión doble, que debe tratarse para eliminarla.

5. Cirugía para ‘manejar las riendas’

La cirugía del estrabismo pretende acortar o alarga los músculos oculares como si se manejasen las riendas de un caballo, tirando o soltando más de un lado o de otro en función de hacia dónde sea necesario que gire el ojo. Es eficaz en el 90% de los casos, aunque en ocasiones se requiere intervenir.