Inyecciones intravítreas

En más del
50%
de los casos mejora de la visión
Participación en
8
ensayos clínicos para mejorar tratamientos
Menos del uno por
1.000
en riesgo de infección
Inyecciones intravítreas

¿Qué son las inyecciones intravítreas?

Este procedimiento de terapia intraocular consiste en administrar fármacos dentro del ojo, que se liberan en la cavidad vítrea. De este modo, la medicación actúa localmente sobre la retina y, en concreto, la mácula (zona central responsable de la visión de detalle). 

Los fármacos utilizados, generalmente, pueden ser:

  • Antiangiogénicos: evitan la proliferación de vasos sanguíneos anómalos
  • Corticoides: reducen la inflamación ocular

Inyectarlos directamente en el interior del globo ocular permite aportar altas concentraciones de medicación y evitar los efectos secundarios que podría tener en algunos casos su administración sistémica.

"Las inyecciones intravítreas se utilizan para multitud de patologías que afectan a la retina y, en concreto, a su zona central: la mácula". Dra. Burés - IMO Barcelona

¿En qué casos se realizan?

Las inyecciones intravítreas se utilizan para hacer frente a diferentes patologías que afectan a la retina:

  • DMAE (degeneración macular asociada a la edad): las inyecciones han demostrado su eficacia frente a la forma húmeda de la enfermedad y se están estudiando los beneficios de nuevos fármacos para la forma seca, actualmente sin tratamiento.
  • Edema macular diabético: es la principal complicación y causa de pérdida de visión en pacientes con retinopatía diabética, cuya progresión se ha visto que puede revertirse tratando el edema macular con terapia intraocular.
  • Otras enfermedades oculares como oclusiones venosas de la retina, uveítis, agujero macular o complicaciones derivadas de la alta miopía.

Para muchas de estas patologías, las inyecciones intravítreas han mejorado el resultado visual de los pacientes respecto a tratamientos anteriores y, a menudo, ofrecen una alternativa que permite evitar la cirugía.

Exámenes previos

Es importante llevar a cabo una exploración completa del fondo de ojo, que en la mayoría de casos incluye la realización de una tomografía de coherencia óptica (OCT). También pueden requerirse otras pruebas diagnósticas complementarias como la angiografía fluoresceínica.

Antes de la inyección intravítrea

Antes de realizarse la inyección, se desinfectan los párpados y el ojo del paciente, a quien también se le aplica anestesia tópica (gotas) para que no sienta ninguna molestia durante el procedimiento.

Durante la inyección

Las inyecciones intravítreas se llevan a cabo en quirófano o, en la mayoría de casos en IMO, en consulta, siempre bajo unas condiciones adecuadas de asepsia. El procedimiento, que se realiza con una aguja muy fina, es indoloro para el paciente, rápido (alrededor de 5 minutos) y sencillo. No obstante, dado la delicadez de las estructuras oculares que se tratan, es importante que sea realizado por un oftalmólogo especialista para garantizar los mejores resultados y evitar complicaciones.

Después de la inyección

El postratamiento no es doloroso para el paciente ni requiere ningún cuidado especial, salvo ponerse colirio antibiótico durante unos días.

El número de inyecciones que deberán aplicarse y su frecuencia de repetición (que normalmente se va espaciando a medida que avanza la terapia) dependerán de las pautas indicadas por el especialista, según cada caso.

Riesgos

Si la preparación en la consulta/quirófano es adecuada y se sigue un buen tratamiento profiláctico (“preventivo”), el riesgo de infección es mínimo. Por ello, a pesar de que supone la principal complicación de las inyecciones intravítreas, solo se da en menos de 1 de cada 1.000 casos.