Indentación macular

Hace
14
años IMO reintroduce esta técnica en España
Indicada para el
50 %
de los altos miopes, con estafiloma
La cirugía dura alrededor de
90
minutos, combinada con vitrectomía
Indentación macular

¿Qué es la indentación macular?

La indentación macular es una técnica quirúrgica que tiene por objetivo tratar casos muy específicos de desprendimiento de retina, en concreto, los que surgen a causa de un agujero macular en pacientes con alta miopía. Estas complicaciones se deben a un tipo de deformación de la zona posterior del globo ocular, que padecen aproximadamente el 50 % de los altos miopes. Esta lesión, llamada estafiloma, se debe al crecimiento anormal del ojo miope y provoca una tracción sobre la retina, que puede afectar a su zona central (mácula) y conllevar graves consecuencias para la visión.

¿En qué casos se realiza?

Esta técnica está indicada para pacientes con desprendimiento de retina, provocado por un agujero macular a causa de la alta miopía.

Exámenes previos

Antes de la intervención, es necesaria una exploración oftalmológica completa, por parte del retinólogo, quien examina, especialmente, el fondo del ojo. Asimismo, se realiza una Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), un escáner de las capas de la retina que permite valorar el alcance de los daños en la mácula.

Durante la intervención

Este procedimiento quirúrgico, que fue reintroducido  de  forma pionera en España por IMO hace más de una década, consiste en colocar un implante (“indentador”) de silicona o de polimetilmetacrilato sobre la parte posterior del globo ocular, donde se produce el estafiloma.  La principal función de esta pieza es ejercer presión sobre la zona donde se encuentra la deformación para ayudar a reaplicar la retina desprendida.

Además, se realiza una vitrectomía, técnica que consiste en extraer el gel vítreo. Durante esta parte de la  intervención, el cirujano inyecta gas o aceite de silicona en la cavidad ocular, con el objetivo de fijar de nuevo la retina.

Ambas técnicas se llevan a cabo con anestesia local y tienen una duración de entre una y dos horas, según el caso que presenta cada paciente.

Después de la intervención

Al finalizar la cirugía, se tapa el ojo operado. Tras 24 h, el oftalmólogo realiza una visita postoperatoria y retira la oclusión ocular.  

Generalmente, las personas intervenidas no experimentan dolor, pero pueden notar ciertas molestias, como el ojo inflamado o rojo, durante las primeras 3 semanas. Asimismo, el postoperatorio varía en función de la sustancia que el cirujano utiliza para aplicar la retina:

  • Si se ha introducido gas, el paciente debe mantener la cabeza boca abajo (“decúbito prono”) durante 5 días. Además, durante los días siguientes a la operación, nota una burbuja de gas en la visión, que desaparece paulatinamente en 2 semanas.
  • En los casos en los que se inserta aceite de silicona, el paciente puede notar cambios en su visión y puede ser necesaria una segunda operación para extraerlo pasados 2-8 meses.

En ambos casos, el paciente va recuperando visión progresivamente y los resultados se consideran definitivos un año después de la intervención.

Riesgos

Esta cirugía no reviste más riesgos que los propios de cualquier intervención quirúrgica. Excepcionalmente, algunos pacientes pueden experimentar sangrado o inflamaciones postoperatorias.