Glaucoma, un proceso silencioso hacia la pérdida irreversible de la visión

Los controles periódicos son la única forma de diagnosticar la enfermedad para tratarla de forma precoz y frenar su evolución

Artículo La Voz de Galicia

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Si miramos a través de una cartulina enrollada en forma de canuto, obtendremos una visión parecida a la que tiene un paciente con glaucoma, según explica la Dra. Carolina Pallás, especialista en glaucoma del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO). Si el agujero a través del que miramos es ancho, tendremos un campo visual mayor que si el orificio es muy pequeño.

Esta es, en resumen, la evolución de la visión en el glaucoma, una enfermedad que afecta al nervio óptico (la parte del ojo que envía las imágenes al cerebro) y que va restando visión periférica, hasta el punto de provocar ceguera, si no se trata a tiempo.

Se estima que la enfermedad multiplica por cuatro el riesgo de caídas y es una de las principales causas de fracturas de fémur en la vejez La disminución de la visión suele ser, además de periférica, bilateral y progresiva, por lo que es difícil que el paciente sea consciente de sus carencias visuales, hasta que estas ya son evidentes, según la Dra. Elena Arrondo, también del IMO.

Generalmente, esto ocurre cuando la enfermedad ya ha afectado al 80% del campo visual. Esta visión que se ha ido perdiendo poco a poco, ya no se puede recuperar, por lo que debemos afrontar el diagnóstico del glaucoma como una carrera en la que nos batimos contra la pérdida severa e irreversible de la visión.

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