Amenazas para la retina

Dr. Rafael Navarro, especialista en retina del IMO, nos habla de las amenazas para la retina en distintas patologías y de la conexión del ojo con el cerebro.

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Dr. Rafael Navarro, especialista en retina del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona, nos habla sobre las amenazas para la retina en base a distintas patologías. La conexión entre el ojo y el cerebro es básica y hay que tenerla en cuenta a la hora de tratar este tipo de afecciones oculares

La retina es una fina capa de tejido nervioso que recubre la estructura interna del ojo. En ella se fijan las imágenes que son enviadas al cerebro, a través del nervio óptico. Su correcta función, por tanto, es de vital importancia para la visión. Las patologías que más comúnmente afectan a la retina se concentran en cuatro grandes grupos: las de origen vascular, principalmente retinopatía diabética; las degenerativas, destacando la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE); las asociadas a problemas biomecánicos, como el desprendimiento de retina o tracciones vítreo-maculares, y las asociados a la miopía alta. En todas ellas, la detección precoz es fundamental para evitar su evolución y mejorar el pronóstico funcional final. Por ello, en el IMO alertamos sobre la importancia de que la población de riesgo se someta a revisiones oftalmológicas periódicas

 

La retinopatía diabética es la enfermedad vascular más frecuente de la retina, cuyos vasos quedan dañados por la descompensación metabólica de la diabetes. Es una de las principales causas de pérdida severa de visión en edad laboral en el mundo occidental. El elevado índice de complicaciones oculares que se producen entre la población diabética, como el edema macular, la hemorragia vítrea y el desprendimiento de retina, hace que este colectivo deba realizar un control estricto de su glicemia, de la presión arterial y de los lípidos plasmáticos, además de evitar el tabaco. Estos pacientes requieren también revisiones periódicas de la retina, ya que, generalmente, la retinopatía diabética no provoca síntomas hasta que la lesión es severa. Según la zona afectada y el grado de desarrollo de la enfermedad, los especialistas disponemos de diferentes opciones de tratamiento, como la fotocoagulación con láser, las inyecciones intravítreas o la cirugía (vitrectomía). Otras complicaciones visuales asociadas a la diabetes, como el glaucoma o las cataratas, requieren tratamientos específicos.

Por lo que se refiere a la DMAE, es la principal causa de baja visión por encima de los 65 años. En general, tienen riesgo de padecerla la población mayor de 50 años, y, en especial, las personas que han cumplido los 70. Existen dos formas: la seca, en la que se va atrofiando la retina central,  y la húmeda, en la que se produce un crecimiento anómalo de vasos debajo de la mácula. Los afectados van perdiendo progresivamente la visión central. El tratamiento todavía tiene que evolucionar mucho. Actualmente, se intenta controlar el avance de la forma húmeda con fármacos intravítreos  antiangiogénicos (que frenan el crecimiento de los vasos sanguíneos). Para la DMAE seca, no existe aún un tratamiento eficaz, aunque la administración de complejos antioxidantes, consigue enlentecer la enfermedad. En la actualidad, el IMO está trabajando en la elaboración de estudios genéticos de predisposición a sufrir esta enfermedad  de cara a identificar estos sujetos de alto riesgo y monitorizarlos de forma más frecuente. Las mejores medidas preventivas son llevar una vida sana, no fumar y someterse a revisiones oculares periódicas a partir de los 50.

Las enfermedades de la retina asociadas a causas biomecánicas o traccionales, como el desprendimiento de retina, agujeros maculares o síndromes de tracción vítreo-macular, necesitan ser tratadas mediante cirugía endocular, obteniéndose actualmente buenos resultados funcionales, gracias a los avances tecnológicos en su detección precoz y microcirugía. En la alta miopía, que afecta a cerca de un 2% de la población, hay una mayor predisposición a padecer ciertas enfermedades, como el desprendimiento de retina, la degeneración de la retina central por placas de atrofia, el crecimiento de vasos por debajo de la retina, el agujero macular miópico y la separación de las capas de la retina macular, llamada squisis. Estos pacientes pueden quejarse de ver las líneas onduladas o manchas opacas en su campo visual, así como de perder agudeza visual. Los pacientes miopes altos requieren controles oftalmológicos regulares para comprobar que no haya lesiones en la retina, que en muchos casos no ofrecen síntomas. Además, estos pacientes también tienen mayor predisposición a otras patologías asociadas, como el glaucoma y las cataratas.