Rosario Juez

Rosario es la primera paciente invidente de Europa a quien se ha implantado de forma comercial el chip de retina IRIS®II, con el que percibe estímulos luminosos y ha aprendido a manejarse mejor en su día a día. La visión biónica ha dejado de ser una promesa para integrarse en la realidad de esta mujer de Salamanca, con retinosis pigmentaria, quien confía en el futuro de esta innovadora tecnología.

Testimonio Rosario Juez - Chip retina - Carol Camino

Rosario Juez, a quien diagnosticaron de retinosis pigmentaria cuando tenía 10 años, cree firmemente que “en la vida hay que arriesgarse y luchar”. Esta convicción la ha ayudado a sobrellevar la enfermedad tras perder por completo la visión y le ha dado fuerza para confiar en que la investigación y el progreso tecnológico le ofrecerían una posibilidad de mejora. Por eso, la paciente de Salamanca decidió ponerse en manos de los especialistas de IMO –referentes en innovación y en distrofias hereditarias de la retina– y, cuando le propusieron ser la receptora del primer chip de retina comercial IRIS®II, aceptó sin vacilación. Según afirma, era “un sueño hecho realidad”, una ansiada oportunidad para ganar calidad de vida y, a la vez, contribuir a dejar un valioso legado científico. “Mi hija también padece retinosis pigmentaria y todavía le queda mucho por delante. Espero que no tenga que llegar a mi situación; quiero que vea que hay esperanza”.

Chip de retina: señales de luz

Rosario superó las dudas y los temores que conlleva emprender un camino pionero para contribuir como paciente al avance de la visión biónica. Los resultados del ensayo clínico con el nuevo chip de retina desarrollado por Pixium Vision –con la participación de IMO junto a otros centros europeos– avalan la seguridad del IRIS®II y la mejora del rendimiento visual de sus receptores. Con esta garantía y la certificación de la marca CE, el dispositivo se implantó a Rosario en agosto, mediante una exitosa cirugía a cargo del Dr. Borja Corcóstegui.

Un mes y medio después, el ojo de Rosario estaba completamente recuperado de la intervención y llegó un momento muy esperado para la salmantina: la activación del chip de retina, con el ajuste individualizado de los 150 electrodos que lo componen y que permiten recibir estímulos luminosos. Rosario describe estos estímulos como “puntos e hilos de colores” y, el simple hecho de percibirlos, ya fue para ella una gran satisfacción. No obstante, también era consciente de todo el trabajo que debía hacer para sacar el máximo rendimiento de esta tecnología, demostrando una gran voluntad y motivación al desplazarse quincenalmente desde Salamanca hasta Barcelona para llevar a cabo las sesiones de rehabilitación visual.

El chip de retina ofrece una nueva forma de ver a través de la percepción de estímulos luminosos, que Rosario ha aprendido a interpretar gracias a un intenso proceso de rehabilitación visual.

Aprender a utilizar la visión biónica

Carol Camino, optometrista especializada en baja visión y encargada de realizar el entrenamiento (de un total de 40 h en consulta), explica que la clave está en marcarse objetivos y aumentar progresivamente la dificultad de los ejercicios. Así, tras aprender a realizar un buen manejo del sistema –compuesto, junto con el microchip, de unas gafas y de un procesador– y lograr localizar objetos, Rosario empezó a trabajar en poder distinguirlos. Según Carol Camino, se trata de “enseñar al cerebro a asociar la visión biónica a la visión real”, por lo que la rehabilitación visual se ha orientado a acercarse lo máximo posible a la vida cotidiana de esta paciente con retinosis pigmentaria.

Reconocer donde se encuentra su perro guía, distinguir si una luz está encendida o apagada, detectar una puerta o esquivar un árbol… son pequeños detalles que para Rosario marcan la diferencia. “El chip de retina me ha dado mayor seguridad y me ayuda a ser un poco más autónoma en mí día a día”, una recompensa que bien merece los esfuerzos y que la llena de confianza para ir adquiriendo cada vez más habilidad y soltura. La práctica constante y disciplinada que realiza en Salamanca con el apoyo de su familia, una vez finalizado el programa de entrenamiento en IMO en noviembre, le ha permitido llegar a las pruebas de evaluación de los 6 meses en febrero con una mejoría destacada.

Por delante le queda “continuar profundizando en los ejercicios para intentar sacar todo el provecho de la visión biónica”, sin dejar atrás la ilusión con la que empezó este proceso y se decidió a probar el chip de retina IRIS®II. Rosario se alegra de haber dado este paso, ya que “toda obra comienza con los primeros ladrillos y estas son las bases de un futuro más esperanzador”, concluye.