Enrique Rubio

Realizarse un control ocular anual que mida la presión intraocular, sobre todo a partir de los 40 años, es el mensaje preventivo que dan los oftalmólogos y también Enrique, un paciente que valora especialmente la visión y calidad de vida que esto le ha permitido mantener.

Testimonio Glaucoma Arrondo V2

El glaucoma es una enfermedad que daña progresivamente el nervio óptico y, aunque no tiene marcha atrás, sí que puede frenarse para evitar que vaya mermando cada vez más la visión. Así lo demuestra el caso de Enrique Rubio, un paciente que, en sus más de 10 años de “convivencia” con la enfermedad, conserva prácticamente intacto el campo visual.

Este éxito ha sido posible gracias a la implicación de Enrique en el cuidado de su salud ocular, donde ha aplicado su meticulosidad y rigor como ingeniero para cumplir con el calendario de revisiones y las pautas de tratamiento para esta patología crónica. Una constancia que bien le ha valido la pena y le ha permitido minimizar el impacto potencial del glaucoma en su vida cotidiana. “Sé que lo tengo, pero no lo noto”, afirma. Y esto que para algunos podría ser un arma de doble filo y provocar una reacción tardía –cuando la enfermedad ya es grave y sus síntomas son evidentes e irreversibles–, para él es un acicate que le hace estar especialmente atento y anticiparse al daño del glaucoma.

Un paso por delante del glaucoma

A Enrique le diagnosticaron la enfermedad de forma precoz a raíz de una revisión médica laboral rutinaria, en la que presentó presión intraocular elevada. Para controlarla, inició un tratamiento con colirios, que mantuvo hasta que un pico de hipertensión ocular cinco años después (con valores el doble de lo normal) requirió tomar nuevas medidas.

Aunque le recomendaron un tratamiento con láser (iridotomía), Enrique se informó y optó por pedir una segunda opinión en IMO. Echando la vista atrás, no puede estar más satisfecho de esa decisión que lo llevó a ponerse en manos de los especialistas del Instituto: “Me permitió evitar un tratamiento que no hubiera sido beneficioso en mi caso y, así, tomar el rumbo terapéutico adecuado sin perder tiempo”.

Como advierte la Dra. Elena Arrondo, “los niveles muy altos de presión intraocular son más peligrosos, ya que dañan el nervio óptico de forma más rápida”. La consecuencia en el caso de Enrique fue una pequeña pérdida de campo visual que, afortunadamente, pudo detenerse antes de que fuera a más. Según Enrique, “me hicieron una ‘terapia de choque’ con fármacos y las cifras de presión intraocular volvieron a ser aceptables”.

entrevista testimonio glaucoma con presión intraocular alta

Enrique Rubio fue uno de los pacientes que participó en el programa de radio "Islandia" de RAC1 sobre la visión, celebrado en IMO, para compartir su experiencia con el glaucoma.

La presión intraocular, estabilizada

Para garantizar la estabilidad de la patología, el siguiente paso, unos meses después, fue llevar a cabo una cirugía. “Optamos por la esclerectomía profunda no perforante, que logra una gran eficacia con menor riesgo de complicaciones respecto a otras técnicas”, explica la Dra. Arrondo.

Tras la intervención, hace ya una década, la oftalmóloga de IMO ha seguido realizando un exhaustivo seguimiento del paciente, corroborando que la hipertensión ocular no se ha disparado y que el glaucoma, por tanto, no ha evolucionado. De este modo, Enrique mantiene una muy buena función visual y su calidad de vida no se ve afectada, consciente de que “solo tenemos dos ojos y hay que hacer todo lo posible por cuidarlos”.