La cirugía de catarata, cada vez más demandada

El aumento de la esperanza de vida incrementa el número de pacientes con catarata y los avances en la técnica disparan su indicación para corregir defectos refractivos a partir de los 45 años

La cirugía de catarata es, a día de hoy, la intervención quirúrgica más practicada en buena parte de Europa. Solo en España, se realizan unas 350.000 operaciones al año y se espera que esta cifra siga creciendo en la próxima década. Una de las principales causas es el aumento de la esperanza de vida –de 83 años en nuestro país, siendo la más alta del continente europeo– y el consiguiente envejecimiento de la población, ya que la catarata es una patología que, generalmente, se manifiesta a partir de los 60 años.

El cristalino pierde su transparencia y elasticidad

Como explica el Dr. José Luis Güell, coordinador del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO, “con la edad, el cristalino (la lente natural del ojo) se vuelve cada vez más opaco, cosa que impide el paso nítido de la luz a la retina y provoca una disminución progresiva de la visión, dando lugar a la catarata”. Además de la pérdida de transparencia, otra de las consecuencias del proceso natural de envejecimiento del cristalino es la pérdida de elasticidad y, por tanto, de capacidad de acomodación o enfoque.  Esto causa presbicia o “vista cansada”, y suele darse a partir de los 40-45 años. Según el Dr. Güell, “ponerse gafas para leer es el primer síntoma de que las propiedades del cristalino han empezado a deteriorarse”, lo que se manifiesta inicialmente en forma de vista cansada y es el primer paso hacia la catarata. Esta fase inicial del proceso de degeneración del cristalino, también conocida como “síndrome del cristalino disfuncional” (DLS, en inglés), puede combatirse con la misma intervención quirúrgica que se utiliza para la catarata, pese a que esta sea totalmente incipiente, a fin de reducir la dependencia de las gafas.

La cirugía de catarata es una opción cada vez más utilizada para corregir defectos refractivos a partir de los 45 años, cuando el cristalino empieza a perder sus propiedades.

 

Una técnica también indicada para corregir la presbicia

Así pues, una intervención de catarata no siempre requiere esperar a que esta se encuentre en fase avanzada. “La innovación tecnológica ha repercutido en su práctica precoz, ya que el uso de sistemas automatizados ha incrementado la precisión y la eficacia de las operaciones”, explica el Dr. Daniel Elies, especialista en córnea, catarata y cirugía refractiva de IMO. En este sentido, el Dr. Güell precisa que “disponemos de plataformas de guiado por imagen, como Verion, Callisto o True Vision, que nos permiten conectar las pruebas y medidas preoperatorias con la colocación y orientación adecuada de las lentes intraoculares durante la intervención”. Otro importante avance es la consolidación del uso del láser de femtosegundo en la cirugía de catarata, al reproducir con gran exactitud las microincisiones previamente diseñadas por el cirujano en el ordenador, al cual el láser está conectado.

Un procedimiento más rápido y seguro

Todo ello contribuye a la estandarización del procedimiento, haciéndolo no solo más rápido sino también más seguro, predictivo y con mejores resultados visuales para el paciente. “Este es un motivo de peso destacado para la creciente demanda de cirugía de catarata”, asegura el Dr. Elies. Como consecuencia, “la cirugía de catarata, que consiste en sustituir el cristalino por una lente intraocular que realice su función, es una opción creciente para corregir defectos refractivos entre los 45 y los 65 años”, aclara el Dr. Güell, quien añade que, “a partir de cierta edad, la prótesis artificial implantada es ópticamente mejor que el cristalino natural del paciente”.