Atención a los síntomas oculares

16 de agosto de 2017

La pérdida de visión es, sin lugar a dudas, uno de los síntomas que más preocupan y llaman la atención de los pacientes y que puede ser indicio de graves patologías. La pérdida de la visión central suele indicar un problema en la retina: “La enfermedad más común ligada a este síntoma es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), un patología grave que suele debutar alrededor de los 60 años y que se manifiesta con la aparición de una mancha en el centro del campo visual”, explica el Dr. Rafael Navarro, especialista del Departamento de Retina y Vítreo de IMO. En ocasiones, los pacientes también perciben ondulación en las líneas rectas, algo que se puede comprobar fácilmente observando, por ejemplo, las baldosas de la pared, primero solo con un ojo y después, con el otro. Según el especialista, en muchos casos, los pacientes acuden a consulta por una pérdida de visión al realizar actividades cotidianas que requieren cierta precisión, como enhebrar al coser o la lectura. Algo parecido ocurre personas de alrededor de 40-45 años, que refieren visión borrosa cercana, lo que suele ser indicativo de vista cansada (presbicia). La visión borrosa a distintas distancias también puede indicar la presencia de enfermedades de la zona anterior del ojo, como cataratasqueratocono, problemas refractivos (miopíaastigmatismo e hipermetropía), así como otras enfermedades de la retina y del nervio óptico. En ocasiones, la visión borrosa puede ir acompañada de otros síntomas, como sensibilidad a la luz (fotofobia) y visión amarillenta, señales que suelen aparecer asociadas a la catarata.

Pero lo pérdida de visión, que parece, a priori, un síntoma claro de que algo ocurre en nuestros ojos, no siempre es evidente. Es el caso de la pérdida de visión periférica, que puede estar asociada a un problema en el nervio óptico, como un infarto en esta zona del ojo o cerebral, o bien una inflamación o glaucoma. Pese a la gravedad de estas patologías, el paciente no suele notar la merma de su campo visual hasta que la enfermedad está muy avanzada y la visión perdida no se puede recuperar. Por ello, es importante tener en cuenta otras señales de alerta no directamente visuales, como golpes recurrentes -por ejemplo, con los marcos de las puertas- o inseguridad o caídas al bajar escaleras.

Otros síntomas a los que debemos prestar especial atención y que pueden afectar a una de las zonas más sensibles de nuestro ojo, la retina, son la aparición de una mancha negra en nuestro campo visual o de moscas volantes. Estos signos podrían ponernos sobre el aviso de enfermedades como la uveítis, el desprendimiento posterior del gel vítreo o el desprendimiento de retina, que requiere tratamiento quirúrgico urgente para salvar la visión.

Asimismo, síntomas como el ojo rojo o el ojo lloroso podrían advertirnos sobre la presencia de enfermedades oculares que, sin el debido tratamiento, pueden resultar graves, como, de nuevo, la uveítis, el glaucoma agudo o la conjuntivitis, en el caso del ojo rojo, o problemas de párpado, ojo seco u obstrucción del lagrimal, en el caso del ojo lloroso. Algunos pacientes experimentan sensación de cuerpo extraño, una impresión que podría tener su origen en lesiones como heridas corneales o conjuntivales, síndrome de ojo seco o por la introducción de partículas en el ojo que rozan su superficie.

Más allá de los ojos

Pero las alteraciones en nuestros ojos o nuestra visión no solo esconden posibles patologías oftalmológicas, sino que también pueden ser la primera voz de alerta de que algo no va bien en nuestro organismo. Según la Dra. Ana Wert, especialista en Oftalmología Pediátrica, Estrabismo y Neuroftalmología de IMO: “La visión doble suele ser consecuencia de un estrabismo, parálisis de los músculos oculares y enfermedades de la órbita, pero también puede desenmascarar enfermedades muy graves, como tumores cerebrales o problemas del sistema nervioso central”. Por ello, ante la aparición de visión doble la especialista recomienda acudir lo antes posible al servicio o instituto oftalmológico de referencia para que los facultativos puedan determinar la causa y aconsejar el tratamiento más adecuado. Los ojos también son una gran fuente de información para ciertos tipos de cáncer, que provocan metástasis ocular, como es el caso del cáncer de pulmón, que en un 10% de los casos se extiende al ojo, de modo que, cerca de la mitad de estos pacientes, obtienen la primera orientación diagnóstica en el oftalmólogo.

IMO Instituto de Microcirugía Ocular

Josep María Lladó, 3
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41º 24’ 38” N – 02º 07’ 29” E

Salida 7 de la Ronda de Dalt (lado montaña). La clínica cuenta con un aparcamiento de más de 200 plazas.

En bus

Autobús H2: Rotonda de Bellesguard, parada 1540

Autobús 196: Josep Maria Lladó-Bellesguard, parada 3191

Autobuses H2, 123, 196: Ronda de Dalt – Bellesguard, parada 0071

IMO Madrid

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28035 Madrid
Tel: 910 783 783
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Transporte público

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Autobuses:

  • Líneas 49 y 64, parada “Senda del Infante”
  • Línea N21, parada “Metro Lacoma”

Horarios

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IMO Andorra

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AD700 Escaldes-Engordany, Andorra
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Tel: 938 749 160
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Transporte público

FGC. Línea R5 y R50 dirección Manresa. Estación: Baixador de Manresa

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De Lunes a viernes de 9:00 a 13:00 i de 15:00 a 20:00 h

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