Trabeculoplastia

Duración de
15
minutos aproximadamente
Reducción del
25%
de la presión ocular
Eficacia en el
85%
de los casos

¿Qué es la trabeculoplastia?

La trabeculoplastia es un procedimiento realizado con láser de argón. Consiste en aplicar el láser directamente sobre la zona de filtración del ojo, el trabéculo, con el fin de aumentar el flujo de salida del humor acuoso y, así, disminuir la presión intraocular.

¿En qué casos se realiza?

Esta técnica se indica cuando las gotas (colirios hipotensores) no logran una reducción eficaz de la presión intraocular y el paciente no es candidato a cirugía, ya sea porque el glaucoma no está lo suficientemente avanzado o porque la operación puede significar un gran riesgo para su salud. Para su aplicación, es necesario cumplir una serie de requisitos: ángulo abierto y suficientemente pigmentado.

Exámenes previos

Una revisión oftalmológica completa es clave para detectar correctamente el tipo de glaucoma y la fase en la que se encuentra y, de este modo, poder indicar la técnica más idónea en cada caso. Para ello, las pruebas diagnósticas más habituales –previas a una posible intervención– son la campimetría (estudio del campo visual), la tonometría (toma de la presión del ojo), la gonisoscopía (visualización directa del ángulo iridocorneal), la paquimetría (medida del grosor de la córnea) y, sobre todo, la exploración del nervio óptico, ya sea de forma directa o con pruebas automatizadas (OCT o HRT).

Antes de la intervención

No hay ninguna precaución o riesgo especial a tener en cuenta.

Durante la intervención

La trabeculoplastia se realiza en consulta, aplicando anestesia local en forma de gotas y generando molestias mínimas. El procedimiento consiste en dirigir luz concentrada proveniente del láser de argón hacia el ángulo de drenaje del ojo. De este modo se facilita la salida del líquido (humor acuoso) retenido en su parte frontal y, así, se reduce la presión intraocular.

Riesgos

Hay pacientes en los que es posible que este tratamiento no sea suficiente para controlar el glaucoma y deberán evaluarse otras opciones. Además, aunque es una técnica segura y poco invasiva, en algunos casos puede presentarse inflamación ocular tras su aplicación.