Chip de retina

Involucrados en más de
20
años de investigación
Pioneros con el IRIS®II:
1r
implante comercial en Europa
Aumento de la resolución: de
150
a 400 electrodos
chip de retina

¿Qué es el chip de retina?

El chip de retina es un sistema de visión artificial que estimula eléctricamente las células nerviosas de la retina –reemplazando la función de las células fotorreceptoras dañadas en algunos pacientes – para, a partir de ahí, transmitir la información visual al cerebro a través del nervio óptico.

De este modo, mediante la percepción de señales de luz y un proceso de rehabilitación visual para aprender a “ver” de forma biónica, pacientes invidentes pueden conseguir localizar e identificar fuentes de luz, objetos y movimiento, contribuyendo a su mayor autonomía y seguridad a la hora de desenvolverse en la vida cotidiana.

Esta compleja tecnología consta de:

  • Implante retiniano: microchip de silicona que se coloca en el ojo del paciente (encima o debajo la retina) y contiene los electrodos. A mayor número de electrodos, mayor resolución de las imágenes obtenidas.
  • Gafas: incorporan una minicámara bioinspirada en el ojo que imita el funcionamiento de la retina humana y captura a tiempo real los cambios en el campo visual, mediante píxeles independientes.
  • Procesador de mano: recibe las imágenes de vídeo y las vuelve a enviar a las gafas en forma de estímulos que puedan ser interpretados por el cerebro. También permite al paciente seleccionar diferentes modos de visión.

La visión biónica, cuyos primeros estudios, hace más de dos décadas, ya contaron con la involucración de los especialistas de IMO, ha experimentado un gran avance. Pixium Vision ha desarrollado el dispositivo IRIS®II, dotado de 150 electrodos y que el Instituto ha implantado de forma pionera, tanto dentro de un ensayo clínico multicéntrico como fuera de investigación por primera vez en Europa.  

Asimismo, próximamente se iniciará en IMO el estudio para probar la eficacia y seguridad de un nuevo modelo de chip de retina de la compañía: PRIMA, que dispone de 400 electrodos en su primer prototipo y aspira alcanzar los 1.600 electrodos en versiones más evolucionadas.

Novedades en visión artificial de la mano del Dr. Ralf Hornig, director de ensayos clínicos de Pixium Vision.

¿En qué casos se utiliza?

El chip de retina es una prometedora alternativa para pacientes con ceguera por patologías hasta ahora incurables y que provocan la degeneración de las células fotorreceptoras (retina externa), encargadas de convertir las señales de luz en estímulos eléctricos que se transmiten al cerebro. Para que la visión biónica sea posible, las células nerviosas de la retina interna y del nervio óptico deben conservarse sanas.

Bajo este principio, el dispositivo IRIS®II ha sido diseñado para pacientes con distrofias hereditarias de la retina como retinosis pigmentaria, coroideremia o distrofia de conos-bastones, mientras que PRIMA se ha empezado a testar en pacientes con DMAE seca –la forma más prevalente de esta patología– y también podrá aplicarse en otras enfermedades de campo central.    

Exámenes previos

Antes de implantar el chip de retina, es importante aclarar las expectativas visuales con los pacientes y realizar diferentes pruebas diagnósticas para cerciorar su estado ocular y determinar si son candidatos a este tratamiento. 

El control oftalmológico incluye aspectos como la medida de la agudeza y el campo visual, la toma de la presión intraocular, la exploración con lámpara de hendidura, el examen y fotografía del fondo de ojo y otras pruebas como la tomografía de coherencia óptica y la angiografía (fluoresceínica y verde de indocianina).

Durante la intervención

La implantación del chip de retina es un procedimiento muy especializado que puede realizarse tanto de forma epiretiniana como subretiniana, en función del tipo de dispositivo.

La cirugía del IRIS®II dura cerca de 3 h y presenta como gran ventaja su reversibilidad, ya  que el implante se fija sobre la retina mediante un nuevo método de anclaje que permite su extracción y posterior reemplazo por modelos más avanzados, como PRIMA. Este, por el contrario, se coloca debajo de la retina para emitir señales al cerebro de manera más biológica.

A pesar de la complejidad de la técnica, la nueva generación de estimuladores eléctricos para visión biónica es menos invasiva, ya que reduce no solo el tiempo quirúrgico (menos de 2 horas), sino también el tamaño del microchip: PRIMA mide apenas 2 x 2 mm y tiene solo 30 micras de grosor, es decir, el tercio del espesor del pelo humano.

chip de retina IRISII y PRIMA

IRIS®II y PRIMA, dos generaciones del chip de retina que certifican el avance en la lucha contra la ceguera por degeneración de las células fotorreceptoras.

Después de la intervención

Tras la implantación del chip de retina se repite un exhaustivo control oftalmológico para comprobar que el ojo se encuentra en buen estado y que el implante sigue correctamente ubicado en su posición.

Alrededor de un mes después de la cirugía, se procede a activar la tecnología de visión artificial, ajustando individualmente los niveles de intensidad de los electrodos que componen el microchip. Para ello, se analizan las reacciones del paciente con el dispositivo on/off mediante diferentes test técnicos, a fin de lograr una perfecta alineación del sistema.

A partir de ahí, se inicia la rehabilitación visual para que la persona receptora del dispositivo pueda interpretar las señales de luz recibidas y mejorar su percepción visual a través de la visión biónica. En el caso del IRIS®II, lanzado comercialmente en 2018, el entrenamiento consta de unas 40 h en consulta, que se complementan con práctica diaria y ejercicios en casa que van incrementando gradualmente la dificultad.

Los aspectos que se trabajan y que se evalúan periódicamente son la localización de objetos–incidiendo también en la coordinación ojo-mano para tocarlos y agarrarlos–, la detección de la dirección del movimiento, el reconocimiento de imágenes y su posicionamiento, así como el campo visual. Todo ello, jugando con varios contrastes, formas y tamaños que buscan integrar la visión biónica en situaciones reales (distinguir si una luz está encendida o apagada, los marcos de las puertas, los platos y vasos encima de la mesa, obstáculos en la calle etc.).

Riesgos

La fiabilidad del chip de retina IRIS®II ha sido probada en un ensayo clínico multicéntrico con 10 pacientes en Europa, del que formó parte IMO. Los tests a los 6 meses de uso del dispositivo demostraron no solo una mejora del rendimiento visual en todos los sujetos, sino también un bajo ratio de reacciones adversas severas (0,4 % por paciente) y, con ello, un perfil de seguridad y biocompatibilidad favorable.

Por otro lado, el revolucionario sistema PRIMA está todavía en fase de estudio. Las primeras implantaciones se han realizado en Francia y Estados Unidos y, de confirmarse los buenos resultados, se continuará con la investigación en diferentes centros de Europa, de la mano de IMO en Barcelona, además de la participación de Múnich y París.