Borja Corcóstegui: "Los humanos cada vez seremos más miopes, por mirar siempre de cerca"

Borja Corcóstegui en el IMO, hombre austero, riguroso con todos y con él mismo, inicia a las 7 de la mañana su jornada laboral y vuelve a casa 13 horas después

(Compartimos la entrevista de Ángels Gallardo de El Periódico al director del IMO).

Opera a diario las lesiones oculares más complicadas, las que rozan o han entrado en la ceguera. Es la especialidad quirúrgica que caracteriza al instituto que dirige.

¿Tener los ojos siempre pendientes de una pantalla multimedia es perjudicial para la vista?
No. Desde que abrimos los ojos cada mañana estamos mirando y da igual si lo que vemos es un valle plácido o una pantalla de ordenador. Otra cosa es el cansancio psíquico o el dolor de cabeza que eso cause.

¿Mirar un valle lejano exige el mismo esfuerzo que una de esas tabletas de letra incandescente?
Esos instrumentos no cambian la visión. El ojo es acomodaticio y está trabajando siempre, a gran velocidad. No para. Las células de la retina se esfuerzan incesantemente en acomodarse. Lo que sí ocurre es que el mundo tiende a miopizarse. Los seres humanos cada vez seremos más miopes, porque siempre estamos mirando de cerca.

¿Cada vez habrá más miopes?
Pienso que sí. La visión de cerca hace que el ojo humano se miopice al tiempo que tiende a no utilizar la visión de lejos. Hace 100 años vivíamos en el campo e intentábamos alcanzar a las ovejas. Ahora estamos todo el día sobre una pantalla o un papel. Es una tendencia mundial iniciada hace años. Dudo que el hombre de Neandertal fuera miope.

¿Qué es la miopía?
Es el crecimiento anómalo del ojo. Con los años, los tejidos del ojo y la retina se van estirando y, aunque tienen una gran elasticidad, poco a poco se van dañando sus propios tejidos y la visión se deforma por estiramiento. Se deteriora.

¿Ese crecimiento se detiene?
En muchos miopes el crecimiento del ojo es indefinido, aunque no todo el tiempo a la misma velocidad. No llegan a tener 50 dioptrías, pero el ojo les sigue creciendo. Muchas personas se operan de miopía, se les corrige la visión con unas gafas y piensan que, puesto que ya no tienen miopía, no son miopes.

¿Lo siguen siendo?
Dentro de su cabeza, sí. Su miopía sigue lesionando la retina, especialmente la mácula (punto del fondo del ojo que permite ver los detalles con agudeza), y el daño óptico es enorme. Su error es controlarse poco porque se han operado.

¿El ojo está programado para mirar más de lejos que de cerca?
Está programado para las dos cosas. El metabolismo del ojo es muy rápido y nos adaptamos inmediatamente de un lugar con mucha luz a otro de iluminación tenue, a mirar lejos o cerca, a comprender diferentes colores... La capacidad de cambio del ojo es enorme, pero a partir de cierta edad se pierden cualidades.

¿Qué cegueras ya son evitables?
Muchas enfermedades que antes tenían poca o ninguna solución ahora la tienen. Desprendimientos de retina, traumatismos severos, retinopatías diabéticas graves, degeneraciones de la mácula...

¿Cuáles no lo son?
También muchas. Todas las que afectan al sistema nervioso. Las que ocurren detrás del ojo, en el cerebro. Pero no son la mayoría. La causa más frecuente de ceguera sigue siendo la alta miopía, seguida de las enfermedades distróficas y la diabetes.

¿Las enfermedades distróficas?
La más conocida es la retinosis pigmentaria: la destrucción progresiva de la retina, que va perdiendo su campo de visión muy lentamente, hasta llegar al deterioro completo. Esas enfermedades tienen una base genética que estamos investigando. El futuro está en el diagnóstico y la terapia génica.

¿Las patologías oculares que atiende ahora son más graves que las de hace 20 años?
Veo casos peores, entre otras razones porque hace 20 años no tenían solución y ahora la tienen. Suena un poco pedante, pero yo soy cirujano del segundo ojo. Opero a muchos ciegos que han perdido un ojo y tienen el otro tan enfermo que, cuando llegan, no ven. Cuando recobran la vista, me explican cómo me imaginaban. Veo a muchas personas en situación límite, que no quieren perder la visión. Es lo más mutilante.

¿Lo más?
Yo creo que sí. La muerte es menos mutilante que perder la visión. La muerte no te mutila, te vas, dices adiós, y se acabó. En cambio, el ciego sigue vivo y puede ser una carga para toda la familia. Tengo la sensación de que el ciego muere antes que la media de la población. O desaparece de la sociedad, que es una forma de morir socialmente. Ocurre incluso en los países ricos.

¿Las cegueras están influidas por el estilo de vida?
La mayoría tienen un componente genético. La ceguera más influida por el tipo de vida es la causada por degeneración de la mácula. En su origen intervienen la mala alimentación, el consumo de tabaco (fumar cuadruplica las posibilidades de sufrir esa enfermedad), la vida sedentaria, la obesidad, la hipertensión...

¿Vivimos en ambientes excesivamente luminosos?
Probablemente, demasiado iluminados para lo que necesita el ojo. Hay un exceso de luz por todas partes, y de intensidad muy potente. El ojo puede ver con muy poca luz, se adapta y está más cómodo que con una gran iluminación. Ese exceso es la causa de que mucha gente vea cositas flotando en sus ojos al mirar.

O sea, que la tendencia a los grandes ventanales no respeta al ojo.
Bueno, se ahorra en el recibo de la luz. A mi me encantan, aunque si las casas estuvieran a media luz serían más confortables para los ojos.

¿Se avanza hacia la visión artificial?
Eso que se llama visión artificial es una forma de describir los sistemas ópticos y electrónicos capaces de hacer ver artificialmente al ojo. Unos estimulan el nervio óptico. Otros hacen que este estimule la retina, utilizando imágenes capturadas por una cámara. Algunos pacientes recobran cierto grado de visión, como cuando miras un televisor mal sintonizado y lo ves borroso. Se utiliza con personas ciegas, o tras la destrucción completa de la retina.

Aún no es generalizable.
Es un proyecto que se inició hace 21 años, en el que se han conseguido ciertos éxitos, pero en el que se ha tropezado mucho porque es muy complicado. Pero estamos en ello.

¿Las enfermedades de la visión están relacionadas con las que afectan al resto del cuerpo?
Muchísimas veces. Casi todas las enfermedades del cuerpo influyen en el ojo, y el oftalmólogo que se ha formado bien puede detectarlas. El ojo lo refleja todo, incluidos tumores e infecciones. El oftalmólogo que hace medicina y no solo ejerce de operador de cataratas –estos son mayoría– puede encontrar lesiones de otras enfermedades a través del ojo.

¿A qué enfermedades se refiere?
El ojo está vinculado con la piel, con las alteraciones vasculares, hormonales, cardiacas, neurológicas... Tiene relación con la hipertensión arterial y el colesterol elevado.

Sigue participando en la organización humanitaria Ojos del Mundo.
Ahora soy vicepresidente. Me incorporé en 1999, a raíz de una invitación que me hizo Rafael Ribó [actual Sindic de Greuges]. Me habló de los problemas de ceguera que había en el Sáhara y fuimos para allá. Ahora participan 200 oftalmólogos voluntarios (sin cobrar) de varios países, a los que formamos antes de designarles un destino. Estamos en el Sáhara, Malí, Mozambique y Bolivia.

¿Por qué le interesó ese proyecto?
Al margen de querer ayudar a los demás, por la curiosidad de saber qué pasa por ahí afuera. Por ver cómo está el mundo exterior. Ahora en el Sáhara apenas hay ceguera.

Extracto del artículo el artículo completo de Ángels Gallardo en El Periódico. Leer el artículo completo aquí. La foto es de Ferran Nadeu.