IMO Instituto de Microcirugía Ocular

Lucía Garza: distinguir formas y colores contra todo pronóstico

Cuando la familia Garza adoptó a Lucía, la niña únicamente podía percibir luces y sombras debido a una lesión retiniana congénita cuyo abordaje resultaba extremadamente complicado. Gracias al programa Operación Visión, Lucía es capaz hoy, contra todo pronóstico, de distinguir colores y formas.

Cuando la familia Garza acudió en 2010 al orfanato de Jinzhou (China) para adoptar al pequeño Juan, no pudo evitar fijarse en una niña curiosa y despierta que agarró la mano de su hijo Gabriel. Fascinados por su vivacidad, se hicieron la promesa de regresar pronto a buscarla y, al cabo de dos años, volvieron a Jinzhou a por Lucía.

Desde su llegada a Pamplona, no dejó de sorprender a familiares, maestros y amigos, quienes destacan su rápida adaptación: Lucía aprendió enseguida nuestro idioma y rápidamente se integró en casa y en la escuela, donde sobresalió por su habilidad con las matemáticas. “Es una niña muy lista –explica Ana, su madre– capaz de manejarse por sí misma gracias a su gran memoria y sentido de la orientación, pese a que únicamente podía percibir luces y sombras”.

Porque, aunque no lo pareciera debido a su extroversión y considerable autonomía, Lucía padecía una importante limitación visual. Como detalla el Dr. Borja Corcóstegui, especialista en retina y director médico del IMO, “su ojo izquierdo presentaba un daño severo e irreversible, mientras que el derecho estaba afectado por una catarata avanzada que impedía examinar el fondo de ojo. Mediante una ecografía y otras pruebas complementarias, descubrimos que tenía una lesión retiniana congénita, lo cual nos situaba frente a un caso muy complicado que, sin embargo, ofrecía la posibilidad de que Lucía recuperara cierto grado de visión con la intervención quirúrgica oportuna”.

“La mayor ilusión de Lucía era tener un cuaderno en sus manos para leer y escribir”

Era la primera vez que la familia Garza veía opciones reales de mejora para su hija, cuyo caso no había encontrado respuesta hasta entonces por la dificultad de su abordaje, que requería profesionales altamente especializados. Según su madre, “antes no nos habían dado ninguna expectativa, y en el IMO hallamos la oportunidad de que Lucía pudiera estar un poco más cerca de lograr su mayor afán, su ilusión desde que llegó de China: tener un lápiz y un cuaderno entre sus manos para leer y escribir”.

“Desde el IMO nos animaron a intentarlo, aunque en todo momento se mantuvieron prudentes, dada la complejidad del proceso”, añade Ana, ya que a Lucía se le practicó una lensectomía (extracción del cristalino con catarata por la parte posterior del ojo), combinada con una vitrectomía (extracción del vítreo o gel que rellena la cavidad ocular). Afortunadamente, y como comenta el Dr. Corcóstegui, “la intervención fue satisfactoria y la paciente mostró desde el principio una buena evolución postoperatoria”.

“La mejoría experimentada por Lucía tras la operación fue para nosotros un auténtico milagro”

Tras quitarle el vendaje protector del ojo al día siguiente de la operación, Lucía ya lograba distinguir con mayor claridad formas y colores. “En todo momento mantuvimos los pies en la tierra, pero la mejoría experimentada tras la operación fue para nosotros un auténtico milagro”, concluye su madre, quien destaca la perspectiva de cambio ofrecida por Operación Visión, el programa de cirugía solidaria que permitió a Lucía someterse a la intervención y, posteriormente, recibir la corrección óptica adecuada.

De este modo, la Fundación IMO, impulsora de la iniciativa, pretende consolidar su compromiso con los colectivos en situación de especial vulnerabilidad, apostando por que la precariedad económica no suponga un obstáculo para la salud ocular y calidad de vida de las personas.

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