Trabeculostomía con láser excímer (ELT)

láser ELT para glaucoma
Alrededor de
5
minutos de duración
Bajada en torno al
30%
de la presión intraocular
En más del
75%
de los casos reduce de la medicación
láser ELT para glaucoma

¿Qué es la trabeculostomía con láser excímer?

La trabeculostomía con láser excímer (ELT) es un nuevo procedimiento de cirugía del glaucoma que se inscribe dentro del grupo de las llamadas técnicas MIGS (minimally invasive glaucoma surgery) y que logra una reducción eficaz y segura de la presión intraocular de forma mínimamente invasiva para el paciente, sin requerir el uso de implantes.

¿En qué casos se realiza?

Esta técnica está indicada en pacientes con hipertensión ocular o glaucoma leve, ofreciendo una alternativa al uso de fármacos hipotensores y, con ello, disminuyendo los problemas de cumplimiento y los efectos secundarios derivados del uso diario de gotas. Además, la trabeculostomía con láser excímer abre la puerta al abordaje quirúrgico del glaucoma en fases más tempranas de la enfermedad, ya que presenta un bajo riesgo de complicaciones en relación a cirugías clásicas más agresivas.

La ELT tiene la ventaja de que puede realizarse tanto de forma aislada como asociada a cirugía de catarata. Esto supone una combinación especialmente efectiva, dado que se consigue una mayor reducción de la presión intraocular sin necesidad de incisiones extras y con apenas unos minutos de tiempo adicional para practicar la intervención.

Exámenes previos

Una revisión oftalmológica completa es clave para detectar correctamente el tipo de glaucoma y la fase en la que se encuentra y, de este modo, poder indicar la técnica más idónea en cada caso. Para ello, las pruebas diagnósticas más habituales previas a una posible cirugía son la campimetría (estudio del campo visual), la tonometría (toma de la presión del ojo), la gonisoscopía (visualización directa del ángulo iridocorneal), la paquimetría (medida del grosor de la córnea) y, sobre todo, la exploración del nervio óptico, ya sea directa o con pruebas automatizadas (OCT o HRT).

Durante la intervención

La ELT es un procedimiento rápido y sencillo que restablece de forma fisiológica el buen funcionamiento del sistema de drenaje del interior del ojo, ya que actúa directamente sobre la malla trabecular –lugar de mayor “resistencia” a la salida del humor acuoso (líquido transparente que baña las estructuras oculares)–, consiguiéndose una disminución de la presión intraocular.

A la hora de llevar a cabo la intervención, el cirujano abre una vía desde la cámara anterior del ojo hasta el canal de Schlemm, que se encuentra en el ángulo que forman la córnea y la esclera (parte blanca del ojo) con el iris (parte de color) y a través del cual se produce la salida del humor acuoso. Esto es posible gracias a la energía focalizada que libera el láser excímer (el mismo tipo de láser ultravioleta que se utiliza desde hace años en la cirugía refractiva) y que crea pequeños orificios en la malla trabecular para facilitar el paso del humor acuoso.

Después de la intervención

Tras la aplicación de la ELT se ha demostrado una estabilidad prolongada de la presión intraocular y, como consecuencia, 3 de cada 4 pacientes logran reducir el número de fármacos hipotensores que deben utilizar para controlar la enfermedad o bien dejan de utilizarlos.

Asimismo, al ser una técnica que no modifica la superficie ocular, deja el ojo ‘virgen’ para cualquier cirugía ocular que pueda requerirse más adelante debido a que el glaucoma es una enfermedad degenerativa progresiva que puede necesitar nuevos tratamientos quirúrgicos en diferentes fases de la patología y que debe controlarse de forma crónica para preservar el nervio óptico y la visión.

Riesgos

Las técnicas MIGS de cirugía del glaucoma se caracterizan por su alto perfil de seguridad y, particularmente, la trabeculostomía con láser excímer es una de las menos invasivas. Al no utilizar implantes conectores ni abrir una ampolla de filtración (donde se acumula el humor acuoso con otras técnicas), la ELT preserva la anatomía de las estructuras oculares y previene problemas de cicatriza­ción que, a corto y largo plazo, pueden hacer fracasar el buen control de la presión intraocular.

Además, con esta técnica es muy poco frecuente que se produzca una hipotonía (bajada excesiva de la presión intraocular), otra de las complicaciones más destacadas de la cirugía del glaucoma.