¿Cómo puedo prevenir mis problemas de visión?

Si no tienes síntomas

La salud ocular es básica para poder disfrutar de una buena calidad de vida. Por esta razón, con el objetivo de garantizar un buen estado visual, es importante adquirir hábitos saludables -que incluyan ejercicio moderado y una dieta rica en antioxidantes y Omega 3-, y someterse a revisiones oftalmológicas periódicas. La frecuencia de estas exploraciones dependerá de nuestra edad, estado general de salud, antecedentes personales y familiares de enfermedad ocular, además de nuestras circunstancias y necesidades visuales.

Un buen examen oftalmológico y optométrico permitirá diagnosticar patologías oculares que pueden avanzar sin mostrar síntomas y también descubrir la aparición o el aumento de defectos de refracción o de otros problemas visuales. Esta prevención resulta especialmente importante en algunos grupos de población, los cuales deberían hacerse controles de la visión de manera regular.

Al nacimiento para descartar anomalías oculares congénitas, los 3-4 años son un momento clave para llevar al oftalmólogo los más pequeños y evitar que pasen desapercibidas patologías como el "ojo vago" o el estrabismo. Dado que la visión se encuentra en desarrollo durante la primera década de vida, hasta los 10 años se recomienda que los controles sean anuales y, en adelante, bienales hasta los 16.

En la edad adulta, junto a los 40 años se empieza a activar el proceso degenerativo del ojo y, por ello, sobre todo a partir de los 50, se aconseja acudir a revisión cada dos años para hacerse una exploración completa. De esta manera se pueden detectar patologías incipientes que afecten a la retina y el nervio óptico, además de recibir asesoramiento para la presbicia o la catarata no perjudiquen la calidad visual y de vida.

Independientemente de la edad, para los pacientes con defectos refractivos (especialmente alta miopía), diabetes, hipercolesterolemia, problemas vasculares o antecedentes de patología ocular, la periodicidad de las exploraciones debe ser anual.

Si tienes síntomas

Además de las revisiones oculares periódicas y otras medidas preventivas para evitar riesgos innecesarios para la visión, es importante conocer los diferentes síntomas que suelen acompañar determinadas patologías oculares y que, por tanto, en caso de que aparezcan, deben ser motivo de consulta con el oftalmólogo.

Es el caso de la pérdida de agudeza o de campo visual, la visión borrosa o doble, la aparición de moscas volantes o manchas negras, el ojo rojo o llorón, la sensación de cuerpo extraño, la presencia de legañas o la desviación de la mirada.

infografía síntomas oculares

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