30 años de consolidación de la cirugía refractiva láser y el trasplante selectivo de córnea

El Dr. Güell, uno de los pioneros del LASIK en Europa, destaca la evolución de la cirugía corneal en el documental “Haciendo historia” de IMO, donde también habla de los avances en las operaciones de catarata.

Haciendo historia: El trasplante de córnea y la cirugía refractiva

Cada año se realizan en Europa alrededor de 700.000 operaciones con la técnica LASIK, la cirugía refractiva más extendida, con 40 millones de intervenciones en el mundo a sus espaldas. “Este procedimiento ya cuenta con 30 años de experiencia, en los que se ha popularizado rápidamente entre los pacientes y ha alcanzado excelentes niveles de eficacia y seguridad”, explica el  Dr. José Luis Güell.

El oftalmólogo, pionero en el uso y divulgación del LASIK en Europa a principios de los 90, protagoniza el documental “Haciendo historia” –producido por IMO–, en el que destaca el papel de la tecnología en el auge de esta técnica. “La introducción del láser excímer en la cirugía oftalmológica permitió el desarrollo del LASIK (queratomileusis in situ asistida con láser). Respecto a procedimientos anteriores, ofreció una mayor precisión en el moldeado de la córnea para corregir defectos refractivos y, con ello, una mejor calidad visual a los pacientes”.

LASIK, la cirugía refractiva más popular

El LASIK llegó para quedarse y su uso no solo sigue plenamente vigente, sino que ha continuado perfeccionándose gracias a nuevos láseres como el de femtosegundo. También han contribuido refinados trackers oculares para detectar pequeños movimientos del ojo durante la intervención, sistemas de guiado por imagen para personalizar el plan quirúrgico en función de las características de cada córnea y pruebas diagnósticas preoperatorias que ayudan a identificar qué personas son candidatas o no a la técnica. De hecho, realizar una selección adecuada de los pacientes es clave para garantizar unos buenos resultados y evitar problemas asociados, algo que, más allá de la innovación técnica, depende en gran medida del criterio experto del cirujano.

Según el Dr. Güell, es importante tener en cuenta que “la cirugía refractiva no es una operación estética sino funcional, ya que se trata de conseguir una visión nítida –con la autonomía diaria que ello conlleva– sin necesidad de gafas o lentes de contacto”.

Auge de las lentes intraoculares

Además de las técnicas láser (LASIK y otras como PRK o Relex SMILE), una alternativa para la cirugía refractiva son las lentes intraoculares, de las que no dejan de aparecer nuevos modelos y diseños. Algunas de ellas se implantan delante del cristalino –la lente natural del ojo– y otras lo sustituyen, como se hace en la cirugía de catarata. “Hoy en día esta técnica se utiliza también en pacientes con presbicia, cuando el cristalino empieza a envejecer, antes de que se llegue a desarrollar la catarata”.

Este es un panorama muy diferente al que había hace unas décadas: “Las lentes intraoculares habían gozado de muy mala fama y, aunque se implantaron por primera vez hace 70 años, no fue hasta 40 después (finales de los 80) que arraigó su uso. Hasta entonces, cuando se quitaba el cristalino opaco por la catarata, al paciente se le ponían unas gafas, requiriéndose unos cristales muy gruesos (con más de 10 dioptrías) para que pudiera ver”, relata el Dr. Güell en el documental “Haciendo historia”.

Dr. Güell viendo a paciente en recuperación de cirugía refractiva, junto a enfermera

Mejorar la recuperación y la calidad visual de los pacientes ha sido el motor del progreso de la cirugía corneal y la implantación de lentes intraoculares.

El coordinador del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO fue partícipe de ese momento de cambio, en el que también se produjo otro progreso trascendental en la cirugía de catarata: el paso de la técnica intracapsular (quitando todo el cristalino) a la extracapsular (dejando la cápsula que lo sostiene para colocar la nueva lente), un procedimiento que redujo significativamente las complicaciones y del que fue precursor en España.

La cirugía de catarata también avanzó con la aplicación de la facoemulsificación, que consiste en fragmentar la catarata con ultrasonidos para reducir el tamaño de la incisión por la que se extrae. Esta incisión es cada vez más pequeña y la técnica más precisa, rápida y fiable gracias a los láseres de última generación, que también han marcado la diferencia en otro tipo de intervenciones con gran evolución en los últimos 30 años: los trasplantes de córnea.

Trasplantes de córnea, capa a capa

“Gracias a la posibilidad de realizar técnicas selectivas, evitamos en muchos casos tener que trasplantar toda la córnea, logrando una recuperación visual mejor y más rápida de los pacientes y  minimizando las complicaciones”, apunta el Dr. Güell, quien apostó precozmente por su uso. “En la actualidad, en pacientes con deformación de la córnea o queratocono, así como cicatrices u opacidades corneales, la técnica de referencia ya es la DALK (queratoplastia lamelar anterior profunda), que conserva la capa posterior de la córnea del paciente, principal causante de rechazo cuando es recambiada”.

También puede ocurrir que sea esta parte más interna la que está afectada y necesite reemplazarse, debido a problemas endoteliales como la distrofia de Fuchs o como consecuencia de cirugías intraoculares previas. En estos casos, el hecho de afinar al máximo el trasplante también repercute en un menor riesgo de rechazo. “Con la DMEK (queratoplastia endotelial de membrana de Descemet) mantenemos más del 95% de la córnea intacta y realizamos un injerto de apenas 15 micras de grosor, que debe corresponder exactamente al tejido extraído para ofrecer la mejor calidad óptica al paciente”, concluye el oftalmólogo. El especialista de IMO fue uno de los implicados en el desarrollo de esta técnica mínimamente invasiva, cuyas ventajas la han afianzado en poco más una década.