Annemie Siegert

Reducir la dependencia de las gafas y las lentes de contacto era el deseo de Annemie, quien no quería que su vida activa se viera limitada por un defecto de visión. Por eso se planteó otra solución para corregir su astigmatismo y, con el asesoramiento de los especialistas de IMO, apostó por la cirugía refractiva con técnica láser.

Testimonio Annemie Siegert – Cirugía refractiva astigmatismo - Dr. Elies

Annemie Siegert, nacida en Frankfurt (Alemania), llevaba gafas desde los 5 años debido a su astigmatismo, un defecto refractivo que le impedía ver con nitidez, tanto a la hora de realizar tareas de precisión y leer –uno de sus hobbies–, como de conducir o distinguir rostros al ir por la calle. Esta visión distorsionada en todas las distancias le afectaba en los detalles del día a día y, por eso, Annemie no dejaba de tener en mente la idea de recurrir a la cirugía refractiva para depender menos de la corrección óptica. El simple hecho de poder mirar una película con la cabeza recostada en el sofá, sin la incomodidad de llevar gafas, ya suponía para ella una pequeña ganancia. Pero como mujer activa y gran aficionada al deporte, este era uno de los ámbitos en los que más deseaba poder ver sin limitaciones: “Me gusta el senderismo, el esquí, el snowboard y también hago boxeo. Para practicarlo debía utilizar lentillas, aunque a veces me las olvidaba y acababa entrenando sin, lo que para mí era un problema”.

Ganar comodidad y libertad en la práctica deportiva fue una de las razones que llevó a Annemie a informarse en IMO sobre las posibilidades de la cirugía refractiva.

Alternativa a gafas y a lentes de contacto

Otro factor a tener en cuenta es que los ojos de Annemie no toleraban del todo bien las lentes de contacto y llevarlas de forma continuada le producía molestias, según explica el Dr. Daniel Elies. Asimismo, el especialista del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva, su oftalmólogo en IMO, añade que “la estabilidad de las lentes de contacto sobre la superficie ocular no era idónea en el caso de Annemie y, dado que en pacientes con astigmatismo es necesario que estas se adapten perfectamente a la córnea para corregir con precisión el defecto refractivo, la calidad visual no era la óptima para su vida diaria”.

Debido a estas inconveniencias que experimentaba con el uso de gafas y lentillas, ¿por qué no optar entonces por la cirugía refractiva? Annemie había estado esperando a que su graduación se estabilizara para poder ser candidata a operarse y, cuando se dieron las condiciones oportunas y encontró un centro oftalmológico de confianza, decidió dar este importante paso. Para ella, fue como un “regalo” que por fin se materializaba, aunque la ilusión se mezclaba con las dudas ante lo desconocido. “Entrar en un quirófano no es algo que se haga cada día” comenta Annemie, quien valoró especialmente la cuidadosa atención e información recibida en IMO para calmar sus inquietudes. “Me sentí en muy buenas manos porque me explicaron en todo momento qué iba a ocurrir: cómo se realizaría la cirugía y qué posibles riesgos conllevaba, qué iba a notar, cómo sería el postoperatorio y la visión después de la intervención etc.”

Annemie se sintió arropada por el equipo de IMO durante todo el proceso, lo que afirma que le transmitió seguridad y confianza para afrontar la intervención de su astigmatismo.

Cirugía refractiva con técnica láser

El procedimiento indicado para su caso –un astigmatismo simple en una paciente joven, con una córnea apta en cuanto a grosor, curvatura y resistencia– fue la técnica de cirugía refractiva Femto-LASIK. El Dr. Elies detalla que “a la hora de llevar a cabo este procedimiento aplicamos el láser de femtosegundo, que abre una fina lámina o “flap” sobre la superficie corneal, para, a continuación, moldear la córnea, a través de esta lámina, para hacerla más esférica y tratar el astigmatismo con la ayuda del láser de excímer”. El uso de tecnología láser puntera, junto con avanzados sistemas de guiado quirúrgico para corregir el defecto refractivo en el punto exacto, permite lograr una gran precisión y eficacia en los resultados, como pudo constatar en primera persona Annemie.

Levantarse y poder ver

“Todo se desarrolló según me habían contado y fue muy rápido; prácticamente ni me enteré de la intervención, que duró menos de 5 minutos por ojo”, asegura. Operarse fue un alivio para ella y su rostro sereno y sonriente en la visita postoperatoria confirmaba la satisfacción de sus expectativas: “Al día siguiente ya veía mejor que antes de la cirugía sin gafas y, aunque la visión todavía era un poco borrosa, ya podía manejarme sin problemas”. Es por ello que Annemie pronto se sintió “más libre”, una sensación que anhelaba y que progresivamente fue a más. “La evolución común de la cirugía refractiva del astigmatismo es que, transcurridos 2-3 días, el paciente tenga una buena visión y pueda hacer su vida normal, aunque es al cabo de entre 1 y 2 meses cuando el ojo está plenamente recuperado y se alcanza la máxima calidad visual”, apunta el Dr. Elies.

A medida que la córnea recién operada va completando su proceso de cicatrización, también van disminuyendo los efectos secundarios habituales a la cirugía, fundamentalmente la sequedad ocular y la visión de halos o reflejos, que en la mayoría de casos son transitorios. Nada más allá de esto ha experimentado Annemie, quien presta atención a los cuidados postoperatorios –como ponerse lágrimas artificiales o evitar maquillarse o practicar deportes de contacto durante las primeras semanas– para favorecer la salud de su visión, un preciado bien que se alegra de haber confiado a los especialistas de IMO. Su deseo de levantarse y poder ver, sin estar pendiente de las gafas ni las lentillas, se ha cumplido con todas las garantías.