Trasplante de membrana amniótica

Estimula la regeneración de la superficie ocular

¿Qué es?

El trasplante de membrana amniótica consiste en la aplicación de un fragmento de membrana amniótica sobre la superficie ocular. Este fragmento suele fijarse a los tejidos mediante finas suturas, y existen dos formas distintas de aplicación según el tipo de lesión: como recubrimiento o como injerto.

Si sólo hay un defecto del epitelio (la capa más superficial de la córnea o la conjuntiva), pero el estroma (la siguiente capa) está bien, la membrana amniótica se utiliza recubriendo toda la superficie, de manera que los factores de crecimiento que contiene hacen que las células del epitelio empiecen a crecer bajo ella.

Transcurridos unos días, la membrana se puede retirar fácilmente en la consulta, sin que queden restos de ella. La membrana amniótica pone en marcha un rápido proceso de curación de la herida, que puede durar entre 2 y 15 días, en función de la patología ocular que se esté tratando. En los casos de lesión más profunda, que conllevan también pérdida de estroma, la membrana se injerta, rellenando el hueco en el que falta estroma. En este caso, las células no crecen por debajo, como cuando se coloca como recubrimiento sobre el epitelio, sino que lo hacen por encima hasta sustituir a esa membrana, que se va reabsorbiendo progresivamente.

El injerto implica un proceso de curación más lento en el que la membrana tarda algunos meses en reabsorberse. Durante este tiempo la membrana amniótica induce una opacidad que puede limitar la visión de manera transitoria.

¿En qué casos se realiza?

Entre las indicaciones más importantes para la utilización de membrana amniótica se encuentran las quemaduras en fase aguda producidas por cáusticos como la lejía o la cal, en las que los tejidos quedan desvitalizados, inflamados, y con problemas de regeneración.

También se utiliza con frecuencia tras resecciones conjuntivales amplias (generalmente por tumores o cicatrices), así como en úlceras y defectos epiteliales de la córnea y de la conjuntiva.

También se utiliza para aumentar las posibilidades de éxito de algunas cirugías de córnea, como por ejemplo el trasplante de córnea, en los casos en los que se prevé que puede haber problemas de regeneración tisular o cicatrización en el postoperatorio.

Exámenes previos

Un examen ocular completo.

Antes de la intervención

La preservación del tejido debe realizarse siempre en un banco de tejidos autorizado y consiste básicamente en el lavado de la placenta en una solución antibiótica. La madre donante, además de dar su autorización por escrito, debe someterse a controles serológicos para descartar que padezca alguna enfermedad infecciosa trasmisible. De ello se encargan bancos de tejidos oficialmente autorizados para este fin.

Durante la intervención

Este tratamiento también se utiliza para aumentar las posibilidades de éxito de algunas cirugías de córnea, como por ejemplo el trasplante de córnea, en los casos en los que se prevé que puede haber problemas de regeneración tisular o cicatrización en el postoperatorio.

Riesgos

Podría desencadenar procesos inflamatorios y de rechazo.