¿Qué son los tiposcopios, videolupas, filtros, telemicroscopios y apps para personas con baja visión? ¿Cómo se usan?

Existen diferentes tipos de dispositivos que pueden ayudar a las personas con baja visión a aprovechar al máximo su resto visual.

Tras las distintas pruebas diagnósticas, el especialista es el encargado de ofrecer al paciente las diversas alternativas, según sus propias necesidades y objetivos:

Ayudas ópticas como lupas, microscopios o filtros agrandan la imagen que se forma en la retina

Se trata de un conjunto de lentes o sistemas que se pueden adaptar en gafas o usar manualmente y de forma habitual con el fin de agrandar la imagen que se forma en la retina. Los dispositivos más comunes son:

  • Lupas. Sistema sencillo, muy popular y fácil de utilizar. Son lentes que aumentan el tamaño de los objetos y que permiten realizar tareas puntuales de visión próxima que requieren poco campo visual, como leer, consultar precios, comprobar recibos... Pueden ser manuales, con soporte, de foco fijo, enfocables, con luz, de bolsillo, etc.
  • Microscopios. Lentes que permiten ver objetos a distancias cortas. A diferencia de las lupas, permiten tener ambas manos libres y el campo visual es más amplio, por lo que resultan más confortables durante lecturas largas, escritura, costura... Pueden ser monofocales, bifocales, trifocales o multifocales para alternar la mirada de cerca y de lejos, según las necesidades.
  • Telescopios. Dispositivos que agrandan y acercan la imagen de los objetos lejanos. Pueden acoplarse a una gafa de forma permanente y en posición central o superior.
  • Telemicroscopios. Combinan un telescopio superior y un microscopio inferior montados en la misma lente, de forma que permiten la visión de cerca y de lejos.
  • Filtros. Recomendables para controlar el deslumbramiento, realzar el contraste y la adaptación a la luz, así como para mejorar la agudeza visual del paciente. Pueden ser orgánicos o minerales, polarizados y fotocromáticos.

Las ayudas no ópticas optimizan el resto visual del paciente sin necesidad de lentes o sistemas ópticos

Favorecen la optimización del resto visual del paciente sin necesidad de utilizar lentes o sistemas ópticos. Se utilizan para mejorar la postura, el contraste, la iluminación o la distancia de trabajo. Según los objetivos de cada paciente se puede recurrir a todo tipo de atriles, tiposcopios (tarjeta de color negro con una ranura por la que se hace pasar el texto que se desea leer), macrotipos (sistemas de impresión en tinta con caracteres ampliados), flexos de luz fluorescente, luces de control espectral (tipo LED), papeles de alto contraste, útiles de cocina adaptados a baja visión (como ollas de cristal transparente para ver hervir el agua), relojes con voz, teléfonos con teclas grandes, luces para localización, soportes de sujeción y equilibrio, ensartadores mecánicos para coser, monederos calibradores...

Vídeolupas, tiposcopios, app inteligentes... Ayudas electrónicas que aumentan el tamaño de la imagen

Conjunto de dispositivos para visión cercana que permiten aumentar el tamaño de la imagen por medios electrónicos. En este grupo destacan los circuitos cerrados de televisión integrados por un magnificador digital electrónico que escanea las páginas y permite aumentar el tamaño de las letras y cambiar el contraste (letras blancas sobre fondo negro, o letras negras sobre fondo blanco o azul...).

Se pueden adaptar a cualquier televisor y determinados modelos permiten la escritura. Otros sistemas electrónicos son las vídeolupas de sobremesa portátiles (con una microcámara que, conectada al televisor, permite visualizar los textos ampliados), los zooms digitales y las aplicaciones en ordenadores y teléfonos inteligentes que incorporan el efecto lupa o el sistema de voz para facilitar su usabilidad.

Rehabilitación visual: refuerzo y orientación necesarios sobre el uso correcto de las ayudas

Con el fin de que pueda aprovechar al máximo su resto de visión, el paciente con baja visión debe recibir entrenamiento en el manejo de las diferentes ayudas visuales, así como consejos de orientación, movilidad y habilidades para aplicar en las tareas de la vida diaria, como cocinar, planchar, utilizar monedas, usar el teléfono, arreglar la casa...

Esta rehabilitación se realiza en todo momento bajo la supervisión del especialista en baja visión y tiene como objetivo intentar restaurar las deficiencias que el paciente encuentra en su día a día. Se trata de un proceso muy importante donde la persona consigue el refuerzo y la orientación necesarios sobre el uso correcto de las ayudas. Además, durante el entrenamiento, el especialista adquiere un conocimiento más profundo de las necesidades de su paciente, ya que durante este período surgen de forma más espontánea sus preocupaciones y objetivos. Un proceso que también otorga tiempo al paciente para aprender y responder mientras dura su participación activa en la rehabilitación. En la medida de lo posible, conviene que el paciente se someta a un seguimiento periódico que permita valorar la mejoría obtenida y evitar una posible degradación o retroceso visual.

El Área de Baja Visión del IMO ayuda a desarrollar y mejorar la calidad de vida de los pacientes

Actualmente, hay muy pocas unidades de baja visión en España y todavía existe un gran desconocimiento acerca de esta especialidad. Según la optometrista Carol Camino, “muchos pacientes que llegan a la consulta se sorprenden de todo lo que podemos hacer por mejorar su visión y lamentan no haberlo sabido antes”.

La especialista está a cargo del Área de Baja Visión del IMO, donde ayuda a las personas con déficit visual a potenciar su resto de visión para que puedan desarrollar sus actividades cotidianas y mejorar sustancialmente su calidad de vida. Carol Camino es diplomada en Óptica por la Escola Universitària d’Òptica de la Universitat Politècnica de Catalunya, diplomada en Óptica y Optometría por la Escuela de Óptica y Optometría de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada y máster en Ciencias Optométricas Clínicas, especialidad en Baja Visión, por el Pennsylvania College of Optometry (Filadelfia, Estados Unidos). Además, se ocupa de la participación del IMO en las jornadas “Ven y Verás” para la Fundación Abre sus Ojos, que tiene por objetivo mejorar la salud visual de personas discapacitadas.

Sugerencias útiles para desenvolverse más fácilmente en el entorno cotidiano

Existen una serie de recomendaciones generales que permiten a las personas con baja visión desenvolverse con más facilidad en su entorno cotidiano:

  • Colocar los muebles y utensilios del hogar siempre en el mismo lugar.
  • Pintar con colores bien contrastados los marcos y bordes de las puertas y ventanas.
  • Marcar los bordes de escaleras, barandillas y escalones.
  • Utilizar vajilla y elementos de cocina de colores para lograr mayor contraste.
  • Utilizar preferiblemente cocinas vitrocerámicas o de inducción. En el caso de cocinar con gas, evitar el uso de cerillas y optar por el encendedor.
  • Evitar espejos con luz reflejada que puedan provocar deslumbramientos.
  • Evitar baldosas brillantes en baños y cocinas.
  • Crear ambientes sombreados con estores o visillos.
  • Ver la televisión sin luz en la estancia.
  • Colocar letreros a la altura de los ojos.
  • Utilizar viseras.
  • Valerse de papel rayado para no perderse al leer o escribir.
  • Escribir con rotuladores negros y de punta gruesa.