Maribel Carrasco

¿Lo que tengo es o no un desprendimiento de retina? ¿Debo esperar u operarme con urgencia? Estas dudas asaltaron a Maribel, quien no quiso conformarse con una solución poco clara y decidió venir a IMO para dar respuesta a sus preguntas.

Un diagnóstico preciso es el primer paso para encarar con seguridad cualquier patología. De lo contrario, la incertidumbre y la angustia llevan a buscar alternativas que pongan luz, como le ocurrió a Maribel Carrasco. Esta paciente fue a una revisión rutinaria en Málaga, ciudad donde reside, con la idea de ver si le había aumentado la miopía y, para su sorpresa ya que no había notado ningún síntoma, le detectaron un desprendimiento de retina. Dado que se encontraba muy cerca de la mácula la derivaron con urgencia a Córdoba, donde, tras hacerle de nuevo muchas pruebas, le dijeron que no era un desprendimiento de retina, sino una retinosquisis con muy mal pronóstico.

Ante la confusión, Maribel decidió volver a visitarse en los dos centros para confirmar de qué patología se trataba: "Ambos se reafirmaron en sus diagnósticos, de modo que tenía dos opiniones distintas que únicamente coincidían en el hecho de no recomendarme la cirugía ya que me haría perder visión. Mi única opción era seguir haciendo vida normal y estar alerta de cualquier cambio para entonces actuar y ser intervenida de urgencias. Sin embargo, yo no estaba dispuesta a quedarme de brazos cruzados esperando a ver qué pasaba y sabiendo que en cualquier momento podía dejar de ver de manera irreversible. Si me garantizaban que la evolución solo podía ir a peor, no entendía por qué no tomar medidas cuanto antes".

Debido a su intranquilidad, le aconsejaron acudir a los mejores expertos en retina para tener otra opinión y “desempatar”. Según explica, "me dirigieron a IMO y fue cuando me puse en manos del Dr. Carlos Mateo, que enseguida me dio un diagnóstico muy claro y preciso: sufría un desprendimiento de retina y sí era necesario operar con prontitud. Me dio mucha confianza su  determinación, asegurándome que mi caso no era extraño (sino relativamente común entre las personas miopes) y que no iba a perder visión de manera irrecuperable como me habían dicho en los otros centros". Esa fue la primera noche que Maribel durmió tranquila desde que empezó el proceso y, como reconoce, luego pudo comprobar que el doctor tenía razón: tras la cirugía solo le aumentó media dioptría la miopía, algo perfectamente corregible con las gafas, mientras que su retina se encuentra totalmente recuperada. "En IMO no solo me cambió el diagnóstico, sino también la vida", concluye.