Este verano tus ojos protegidos dentro y fuera de casa

El verano es una época de alergias, de contacto diario con aires acondicionados y de paseos en los que el viento puede producir heridas en los ojos

Aire acondicionado y sequedad

El verano es también una época de alergias por polinización y por el contacto permanente con los aires acondicionados, que resecan los ojos más aun que la calefacción. Para combatir la sequedad ocular que provocan, se recomienda el uso de lágrimas artificiales sin conservantes. Es importante utilizarlas en lugares donde el aire acondicionado esté siempre encendido. Por ejemplo, durante o después de viajes aéreos, ya que dentro de los aviones el ambiente es más seco que en el desierto.

En el exterior

Las actividades al aire libre aumentan también el riesgo de sufrir lesiones en los ojos. Los paseos por la montaña, por el campo o por la playa pueden provocar que, con el viento, se introduzcan cuerpos extraños dentro del ojo y a su vez producir heridas corneales que pueden infectarse.

En estos casos la mejor manera de proteger los ojos es con las gafas adecuadas para cada actividad. En la práctica de deportes con riesgo de contacto, o de recibir golpes o pelotazos, será mejor sustituir las gafas por lentes de contacto o utilizar unas irrompibles, para evitar daños mayores en caso de rotura de gafas. Una última precaución será no manipular de manera indebida artículos pirotécnicos, algo habitual con motivo de las fiestas mayores que proliferan en verano, ya que puede provocar traumatismos, así como otras afecciones oftalmológicas importantes.

En conclusión, los mejores aliados contra las amenazas oculares del verano son las gafas de sol, las de natación y las irrompibles -para niños y deportistas-, y las lágrimas artificiales para combatir la sequedad.