Hipertensión intracraneal

Hipertensión intracraneal
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Hipertensión intracraneal

¿Qué es la hipertensión intracraneal ?

La hipertensión intracraneal (HIC) es una enfermedad neurológica que conlleva el aumento de la presión del líquido cefalorraquídeo, en el cráneo.

Esta patología puede estar provocada por las siguientes causas:

  • Tumores cerebrales
  • Trombosis venosas cerebrales
  • Medicamentos
  • Otras enfermedades neurológicas

En otros casos, la hipertensión intracraneal no tiene una causa conocida (hipertensión intracraneal idiopática o HII).

La HIC es una enfermedad que guarda una estrecha relación con la oftalmología, dado que provoca pérdida de visión secundaria a una congestión de los nervios ópticos, a los que también afecta esta presión alta del líquido cefalorraquídeo. Esta condición genera un edema de los nervios ópticos llamada papiledema.

Si la HIC se mantiene en el tiempo, una de las complicaciones más devastadoras es la atrofia del nervio óptico, que provoca una pérdida de visión permanente. Por ello, el diagnóstico a tiempo de la HIC, así como de sus daños oftalmológicos es crucial para poder tratarla a tiempo.

Además otra complicación oftalmológica derivada de la HIC es la parálisis del VI nervio craneal, que puede ser unilateral o bilateral, generando visión doble o diplopía.

 

Síntomas

Los síntomas visuales más comunes de hipertensión intracraneal son:

  • visión doble (diplopía)
  • pérdida de visión
  • destellos
  • visión que se oscurece
  • ceguera

Asimismo, muchos pacientes experimentan dolores de cabeza (cefaleas) muy frecuentemente, así como nauseas, rigidez en la zona de los hombros y espalda y dificultad para realizar sus actividades diarias.

 

Tratamiento

El tratamiento de la hipertensión intracraneal es multidisciplinar e implica una colaboración estrecha entre el neuroftalmólogo y el neurocirujano. Suele orientarse a abordar su causa, ya sea un tumor u otro tipo de enfermedad.

En los casos idiopáticos, se indica un tratamiento médico para bajar la presión intracraneal. Si este no es suficiente, se puede recurrir a métodos como las válvulas de derivación y, si la pérdida visual es muy rápida y grave, a la fenestración de la vaina del nervio óptico.