Una buena indicación de la cirugía para el desprendimiento de retina evitaría un alto número de recurrencias

IMO apuesta por la cirugía escleral, una técnica que, en ocasiones, no se aplica por su alto grado de dificultad

cirugía para el desprendimiento de retina

El elevado porcentaje de reoperaciones de desprendimientos de retina recurrentes podría reducirse considerablemente, con una correcta indicación y ejecución de la primera intervención, según el Dr. Borja Corcóstegui, cirujano oftalmólogo especialista en retina y director médico del Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO).

Según el retinólogo, "cerca del 50% de los pacientes operados por un desprendimiento de retina requieren una segunda, y en ocasiones, una tercera y hasta una cuarta operación por desprendimientos recurrentes, algo que podría reducirse con una buena intervención quirúrgica inicial". El oftalmólogo asegura que la cirugía escleral, o la combinación de ésta con la vitrectomía, es la técnica más adecuada, en general, para afrontar este tipo de problema de la retina.

Sin embargo, "su alto grado de dificultad hace que, en demasiadas ocasiones, no se lleve a cabo y se opte, directamente, por la vitrectomía". Según el Dr. Borja Corcóstegui, "esta es la causa de que muchos pacientes sufran varios desprendimientos después del primero y precisen ser reoperados, generalmente con peor pronóstico".

Cirugía escleral

La cirugía escleral consiste en la colocación de elementos de silicona que se suturan en la pared de la esclera (capa más externa del globo ocular), donde normalmente se producen las roturas retinianas. Durante la intervención, el cirujano debe disecar los músculos oculares, tomarlos mediante hilos y desplazar el ojo para suturar la pieza de silicona. La intervención se realiza normalmente con anestesia retrobulbar y sedación, es decir, anestesia local además de sedación del paciente.

La operación requiere un examen ocular previo completo y muy minucioso, especialmente en la zona desprendida, para detectar todas las roturas, lo que se realiza con el oftalmoscopio binocular indirecto y con la lente de tres espejos, examinando a través de una lámpara de hendidura. Si con este examen previo se detectan correctamente las roturas existentes, la cirugía escleral tiene un excelente pronóstico y evita, además, tener que trabajar dentro del ojo.

Desprendimiento de retina

El desprendimiento de retina es una enfermedad ocular que se produce por la separación espontánea de la retina neurosensorial (capa interna de la retina) del epitelio pigmentario (capa externa). Al producirse esta separación, se acumula líquido en el espacio que se forma entre ambas capas, y la retina desprendida no puede funcionar ni nutrirse de forma adecuada. Si no se trata, acaba provocando la pérdida funcional total del ojo (ceguera).

El desprendimiento de retina suele aparecer como consecuencia de una o varias roturas, debido a una tracción del gel vítreo que rellena el globo ocular, sobre una zona frágil de la retina. También puede producirse por otras causas, como retinopatía diabética, alta miopía, complicaciones de cirugías oculares previas, traumatismos oculares, tumores o inflamaciones graves.

Los síntomas más habituales son la visión de moscas flotantes (puntos negros que se mueven al mover el ojo), destellos luminosos, una cortina negra en alguna zona del campo visual o la distorsión de imágenes y disminución de agudeza visual. Es aconsejable realizar un tratamiento preventivo con láser en pacientes que hayan sufrido desgarros de la retina aunque ésta no haya llegado a desprenderse. Además, estos pacientes, así como sus familiares, considerados también población de riesgo, deben someterse a revisiones periódicas con su oftalmólogo, por lo menos una vez al año. Compartimos también un artículo del ABC sobre este tema.

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