Terapia Visual

sesión Terapia Visual IMO
Los ojos “aprenden a ver” con la terapia visual, que permite desarrollar al máximo determinadas habilidades de la visión mediante la repetición de ejercicios individualizados.

IMO cuenta desde 2014 con un Área de Terapia Visual, donde, tras la visita y el diagnóstico oftalmológico, se ofrece un tratamiento optométrico a medida para potenciar las capacidades visuales de cada paciente. Este servicio se dirige tanto a adultos como a niños que presentan:

  • Problemas de funcionalidad (eficacia): por ejemplo, anomalías de acomodación (enfoque y desenfoque), dificultades en la visión binocular (coordinación de ambos ojos), mal control oculomotor (movimientos oculares) o determinados tipos de estrabismo.
  • Problemas de percepción (procesamiento) visual: fruto de una mala interpretación de los estímulos recibidos a través de los ojos, como escasa memoria visual, baja capacidad de discriminar detalles o distinguir la figura del fondo etc.

En la infancia, estos problemas visuales pueden estar relacionados con síntomas que deben ser motivo de alerta para familiares y docentes, ya que pueden afectar al aprendizaje y al rendimiento escolar. Es el caso de una baja velocidad o compresión lectora, déficit de atención u obstáculos en la memorización de textos y otras tareas escolares.

Máximo rendimiento

La motivación del paciente es clave para el éxito de la terapia visual, que requiere sesiones semanales en consulta (alrededor de 45 minutos) y trabajo diario en casa (20 minutos). Los ejercicios, diseñados y supervisados por el especialista, se desarrollan de forma dinámica y haciendo uso de diferentes instrumentos y tecnologías, como aplicaciones o la pantalla táctil Sanet Vision Integrator.

El nivel de dificultad del programa va aumentando paulatinamente, acorde con el ritmo de evolución de cada paciente y persiguiendo la superación continua para alcanzar su máximo rendimiento.

El proceso suele durar alrededor de 3 meses en el caso de los problemas funcionales y una media de 6 meses en el de los perceptuales. Como resultado de la terapia, el paciente logra crear nuevas conexiones neurológicas y automatizar las habilidades visuales adquiridas, integrándolas en coordinación con el resto de los sentidos en su vida cotidiana.