Miquel Carbonell

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El caso de Miquel es uno de los muchos en los que el glaucoma pasa inicialmente desapercibido y el paciente no es consciente de padecerlo hasta fases avanzadas. Tras malas experiencias previas, la cirugía a la que se sometió en IMO para controlar la presión intraocular le permitió detener la evolución de la enfermedad y la pérdida de campo visual.
"El glaucoma va reduciendo tu círculo de visión sin que te des cuenta". Testimonio IMO Barcelona

Miquel Carbonell acudió a IMO aquejando de una pérdida visual progresiva que había notado, sobre todo, antes de una cirugía de cataratas y que se agravó después de la misma porque tuvo una subida de presión intraocular muy importante: "Me costaba acostumbrarse a la oscuridad y empecé a ver destellos blancos. Notaba que algo fallaba y, mientras tanto, la tensión me estaba subiendo en ambos ojos".

"Iba a un sitio a revisarme la visión y no me detectaron el problema. Me cambié a otro centro y me dijeron que la solución pasaba por la intervención quirúrgica. Me operaron y tampoco fue bien, porque la presión se volvió a disparar y no se dieron cuenta hasta que pasó una semana", nos cuenta este paciente, a quien entonces recomendaron venir a IMO. Tras una nueva operación de glaucoma con la Dra. Elena Arrondo, especialista del Instituto, se logró estabilizar la patología y, desde entonces, Miquel asiste periódicamente a sus a revisiones de seguimiento.

Cuando la oftalmóloga lo visitó por primera vez, presentaba un glaucoma miópico en estado muy avanzado. Su nervio óptico estaba dañado de forma severa en su ojo bueno, el derecho, ya que en el izquierdo tenía un problema de ojo vago de nacimiento. En vista de que el tratamiento médico no era suficiente, se optó por realizar una cirugía de glaucoma: una esclerectomía profunda no perforante, que se llevó a cabo sin complicaciones. El post operatorio fue bueno y con la intervención se consiguieron tensiones oculares controladas, cosa que hizo que la disminución del campo visual se detuviera.

Poner freno al glaucoma

Esta afectación del campo visual fruto de la enfermedad, inicialmente asintomática, acaba provocando que el paciente sufra visión borrosa por la noche, vea destellos, se deslumbre con facilidad y tenga dificultades a la hora de bajar las escaleras o notar los objetos cuando pasan a su lado. Todos estos problemas son los que hay que evitar, intentando que el paciente no llegue a estas condiciones, ya que la pérdida de visión por glaucoma es irreversible y, si no se trata adecuadamente, puede desembocar en ceguera. Por esta razón, la prevención es fundamental, especialmente en personas con una miopía muy elevada como Miquel, ya que este es un importante factor de riesgo. En su caso, a raíz de la experiencia vivida, concluye que "el glaucoma va reduciendo tu círculo de visión sin que te des cuenta", y añade que "sé que no mejoraré, pero como mínimo me lo han parado y ahora tengo una cierta calidad de vida".