Esquí para todos

Si creen en sus posibilidades, las personas con discapacidad visual también pueden disfrutar del esquí alpino
Esquí para todos

“Respirar aire puro y gozar de una sensación indescriptible de libertad y superación de cualquier límite en medio de la inmensidad de la montaña”. Eso es lo que siente Arancha Jiménez cuando esquía, pasión a la que se dedica en cuerpo y alma desde que a los 16 años practicó por primera vez este deporte en unas vacaciones familiares en el Pirineo aragonés.

A partir de ese momento, tuvo claro que su afán por calzarse unos esquís y deslizarse por la nieve tenía que dejar de ser un sueño para convertirse en una realidad, y se hizo profesora en la Escuela de Esquí de Formigal. Continuó alimentando su vocación cuando se trasladó a Suiza, donde entró en contacto con la GSRA, asociación de esquiadores ciegos y con discapacidad visual. Allí, estuvo más de 20 años ejerciendo de guía de personas que, pese a no poder ver, no se dejaron vencer y lucharon por superar su limitación.

Al volver a España, hace siete años, Arancha quiso trasladar esta iniciativa a nuestro país, aunque topó con grandes diferencias: “en Suiza prácticamente se esquía como se anda y reuníamos a grupos de más de 50 personas en los que, además de los guías, solo había un profesor. Aquí, en cambio, la figura del instructor es más necesaria a la hora de dar los primeros pasos. Nuestro reto es convencer a las personas con discapacidad visual de que, con las nociones básicas y con la ayuda de un guía que se convierta en sus ojos, también pueden esquiar”.

Arancha Jiménez, paciente de IMO e impulsora del programa “Esquí para todos” en las pistas de Formigal, descubrió a los 16 años su vocación por este deporte.

En este sentido, la paciente de IMO destaca que la mayor dificultad es fomentar la práctica del deporte entre los propios afectados. “La Escuela de Esquí de Formigal ha acogido el proyecto con los brazos abiertos y muchos de sus miembros han querido recibir formación específica pero, aun así, tenemos pocos alumnos”, explica Arancha. Según ella, la clave para ganar adeptos es que las personas con discapacidad visual confíen en sus posibilidades, aunque la falta de seguridad muchas veces viene del entorno: “a menudo, son aquellos que ven los que ponen más obstáculos y no logran reconocer el potencial de los discapacitados visuales”.

Una vez derribado este muro, la respuesta es muy positiva y, como asegura Arancha, “quienes se animan a intentarlo, dejando de lado los miedos y prejuicios, se muestran encantados. De hecho, son los primeros en contar su experiencia para animar a otros a probarlo”. No obstante, todavía queda mucho camino por recorrer en la difusión de la actividad deportiva entre los colectivos con problemas visuales severos.

Por ello, es fundamental el impulso de personas como Arancha y el apoyo de entidades como la Escuela de Esquí de Formigal, que junto a la Fundación Deporte Solidario ha hecho posible el programa “Esquí para todos”, puesto en marcha en 2014 con clases esporádicas y que en 2015 contó con dos semanas completas de instrucción (del 14 al 19 de diciembre y del 22 al 27 de marzo), así como con sesiones de tres horas al día con profesor y guía, de lunes a viernes y también los fines de semana.

Para más información o reservas, llamar al 974 490 135 o contactar con info@escuelaesquiformigal.com