Douglas Free

La opacificación del cristalino debido a la catarata es un problema común que, como demuestra la experiencia de Douglas, afecta de forma importante en la vida cotidiana. Para ponerle solución, decidió confiar en el consejo de una amiga oftalmóloga que le recomendó venir a IMO, donde la suma de tecnología y profesionalidad dio respuesta a sus expectativas.

Testimonio Douglas Free – Catarata – Dr. Güell

Douglas Free tiene claro que “solo tenemos un par de ojos y es importante invertir en ellos; cuidarlos lo mejor que uno pueda”. De ahí que este paciente londinense y residente en Francia no dudase en confiar en IMO cuando tuvo que tratar sus cataratas. Estaba dispuesto a conseguir la mejor solución para este problema de visión que le atormentaba y se siente afortunado de que una amiga oftalmóloga le recomendara venir al Instituto, donde encontró justo lo que buscaba: tecnología puntera y profesionales volcados en su visión.

Su primera impresión en IMO, según afirma, fue la de “estar en una película de James Bond”, debido a las modernas instalaciones, dotadas de la más avanzada tecnología, que le transmitieron la seguridad de estar en un centro pionero nada más entrar. Esta impresión inicial se reafirmó a lo largo de su estancia en la clínica: “El esfuerzo de equipo que percibí por parte de todo el personal, con gran profesionalidad y siempre con alguien dispuesto a tenderte la mano, me dio mucha confianza”.

Como resultado, Douglas vivió su cirugía de catarata como una experiencia que califica de “fascinante”. Asegura que se puso en “modo relax” y, dado que la intervención se llevó a cabo con anestesia tópica, no sintió ninguna molestia ni dolor, aunque estuvo consciente en todo momento de cómo el cirujano realizaba con precisión las maniobras quirúrgicas. “Al salir de quirófano, mi visión todavía estaba nublada –reconoce–, pero a la mañana siguiente la sensación fue extraordinaria”. Así lo experimentó dos veces, primero tras la operación del ojo derecho y luego del izquierdo, y en ambos casos notó cómo seguía la misma evolución positiva y a las 24 h –y aún más a las 48 h– ganaba claridad.

Douglas Free en la consulta postoperatoria con el Dr. Güell, coordinador del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO, al que le recomendaron acudir.

La niebla de la catarata se desvanece

Según el Dr. José Luis Güell, especialista que intervino a Douglas, “su calidad visual ha mejorado mucho después de la cirugía, ya que padecía una catarata cortical que evoluciona muy lentamente y, aunque al principio uno se adapta a ella, la opacificación del cristalino acaba siendo severa”. Además, al tratarse de un tipo de catarata que afecta a más temprana edad que la típica catarata nuclear (la más común, ligada al envejecimiento), tenía una importante repercusión en las actividades diarias del paciente, que además se dedica profesionalmente al arte.

Como comenta Douglas, le impedía enfocarse en aquello que estaba realizando y, precisamente, fue en sus clases de español donde la dificultad para ver con nitidez se le hizo más evidente –sobre todo en el ojo derecho, en el que la patología se encontraba más avanzada–. Destaca que era como estar atrapado en una “neblina” permanente, de la que tampoco podía desprenderse por mucho que llevara la corrección óptica adecuada.

Por ello, la operación de catarata fue para él una liberación, que no solo le evitó tener que volver a utilizar gafas o lentes de contacto (al sustituir el cristalino opaco por una lente intraocular), sino que también le aportó una percepción más intensa y vívida de la realidad. Ahora Douglas disfruta del proceso de acostumbrarse a ver el mundo de esta nueva manera, “en definición HD”, concluye.