La DCR y el lifting mediofacial transconjuntival, que corrige la caída del párpado inferior, son procedimientos pioneros en España

Las patologías de órbita suelen ser frecuentes en muchos pacientes que acuden a visitar a un oftalmólogo oculoplástico. La más común es la orbitopatía tiroidea
Microcirugía de párpado y lagrimal- Dr. Medel. IMO Barcelona

La patología más común es la orbitopatía tiroidea, una enfermedad inflamatoria relacionada con el tiroides, que supone cerca del 70% de las patologías orbitarias.
En los casos leves, la inflamación provoca retracción palpebral, por la que uno o los dos párpados superiores se retraen y dejan al descubierto una parte importante del globo ocular, confiriendo a la cara una expresión de susto o sorpresa.

En la orbitopatía moderada, se produce un engrosamiento de los músculos extraoculares, que puede provocar estrabismo (desviación de un ojo), diplopía (visión doble) y exoftalmos (ojos saltones). La enfermedad puede llegar a ser muy grave para la visión, dado que la órbita es una cavidad ósea inextensible, en la que un proceso inflamatorio como este, puede comprimir el nervio óptico y causar ceguera. La cirugía de órbita permite solucionar todos los problemas oculares, estéticos y funcionales relacionados con la enfermedad y recuperar la visión, si se actúa a tiempo.

En las vías lagrimales, el principal avance es la DCR (dacrioscistorrinostomía) endoscópica endonasal, un procedimiento quirúrgico pionero en España. Consiste en abrir una nueva vía de la lágrima hacia la fosa nasal porque el conducto natural se ha obstruido. En el IMO apostamos por esta cirugía sin cortes, porque resulta poco traumática, reduce el posoperatorio y ofrece unos resultados excelentes a los pacientes con ojo lloroso.

Cinco claves de la cirugía oculoplástica y orbitaria para conocerla mejor y saber más de sus funciones, tratamientos y técnicas quirúrgicas más novedosas.

1. Los oftalmólogos oculoplásticos

Abordan las patologías y los defectos estéticos, plásticos o funcionales relacionados con las órbitas oculares, los párpados y las vías lagrimales. La cirugía abarca desde arrugas de expresión hasta graves lesiones postraumáticas o procesos inflamatorios que afectan al nervio óptico y pueden causar ceguera.

2. Tratamiento de las bolsas oculares

El IMO es pionero en el lifting mediofacial transconjuntival para corregir la caída del párpado inferior, una de las secuelas de la blefaroplastia (corrección de bolsas), que afecta a un 20% de los casos. Para prevenir secuelas lo mejor es que la blefaroplastia la realice un cirujano oculoplástico.

3. La orbitopatía tiroidea

Es una enfermedad tiroidea que provoca una inflamación ocular y puede producir diplopía (visión doble), exoftalmos (ojos saltones) y hasta ceguera. La cirugía de órbita (la cavidad donde se aloja el ojo) permite devolver a estos pacientes al estado en que se encontraban antes de la enfermedad.

4. Las técnicas quirúrgicas

Permiten solucionar problemas externos a través de procedimientos sin incisión, poco traumáticos y que evitan antiestéticas señales en la cara. La pericia del especialista, experto en realizar microcirugía en el interior del ojo, garantiza los mejores resultados con un riesgo mínimo.

5. Lagrimal artificial para ojo lloroso

Una nueva técnica logra abrir una vía lagrimal artificial en pacientes que, por obstrucción, no pueden evacuar la lágrima del ojo de forma natural. Se trata de una cirugía pionera, sin cortes, poco traumática y con un corto posoperatorio, que ofrece resultados excelentes en pacientes con ojo lloroso.