Edad y visión. Guía de prevención de la salud ocular en la madurez

La Fundación IMO, dedicada a la investigación, docencia y prevención de las enfermedades oculares crea una guía de prevención de la salud ocular en la madurez

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  • ¡Te queda mucho por ver!
  • Año Europeo del Envejecimiento Activo
  • Vivir más... y mejor
  • Edad y Visión
  • Principales enfermedades oculares relacionadas con la edad
  • Otros problemas oculares frecuentes en la madurez
  • Decálogo para una buena visión en la madurez
  • Y algunos consejos para envejecer activamente...
  • Prevenir, la mejor estrategia

La visión es un aspecto clave para una buena calidad de vida, en especial en la madurez, y una buena o mala salud repercute directamente en ella. Diferentes estudios constatan que los mayores de 60 años son el grupo de población con más problemas de salud visual, algunos de los cuales pueden conducir a la ceguera si no se diagnostican y tratan de forma precoz. Entre las principales enfermedades oculares relacionadas con la edad, destacan la catarata, la DMAE, el glaucoma y la retinopatía diabética. A estas patologías, se suman otros problemas visuales ligados a la edad, como la presbicia o vista cansada – que pueden aparecer a partir de los 40 años –, las moscas volantes, el ojo seco, o la opacidad corneal.

Para hacerles frente, es imprescindible cuidar nuestros ojos intentando preservarlos en las mejores condiciones durante toda la vida. A ello ayudará conocer cuáles son las principales patologías de la visión asociadas a la edad, tomar consciencia de la importancia de las revisiones oftalmológicas periódicas, saber que existen enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la hipercolesterolemia o la cardiopatías, que tienen una incidencia directa en la visión, y adoptar una serie de hábitos saludables de forma inaplazable.

Vivir más... y mejor

Seguir una dieta equilibrada, evitar el tabaco y el alcohol y realizar ejercicio físico puede ayudar a evitar muchas patologías o a retrasar su aparición y mejorar su pronóstico.

A medida que se envejece, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades oculares importantes, que pueden derivar en la pérdida de la visión o la ceguera. Y no hay que olvidar que perder visión en edades avanzadas es especialmente limitante, ya que existe menor capacidad de adaptación que en edades más tempranas y el problema visual se suma a otros condicionantes físicos y psíquicos ligados a la edad. Una mala visión en la madurez es causa de caídas, de miedo a salir a la calle, y de falta de relación con el entorno, por lo que afecta a la capacidad de participar en diversas actividades sociales, produce un sentimiento de aislamiento y favorece la aparición de cuadros depresivos.

Otro factor importante a tener en cuenta es que algunas de estas enfermedades, como la DMAE o el glaucoma, son progresivas e irreversibles, y a menudo no presentan síntomas hasta que se ha entrado en una fase muy avanzada y la pérdida de visión es ya muy importante. Por tanto, la detección precoz y el tratamiento oportuno pueden prevenir la pérdida de la visión y la ceguera. Para ello son imprescindibles las revisiones frecuentes (bianuales a partir de los 40 años y, por lo menos, anuales, a partir de los 60 o si se tienen otros factores de riesgo importantes, como antecedentes familiares, alta miopía o enfermedades crónicas del sistema central).

Cabe añadir que cualquier persona, tenga la edad que tenga, debe saber que ante la aparición del más mínimo signo de alarma, como visión borrosa o disminución de la visión, debe visitar al especialista para diagnosticar la causa de la alteración y que se pueda iniciar el tratamiento adecuado lo antes posible.

Como conclusión, podemos decir que es muy probable que padezcamos una enfermedad ocular a lo largo de la vida, en especial en las últimas etapas, y que, en consecuencia, la mejor estrategia consiste en prevenir y cuidar nuestra visión desde edades tempranas, a través de exámenes oculares periódicos y del compromiso con unos hábitos de vida saludables.

¡Te queda mucho por ver!

En el marco del Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional, la Fundación IMO, dedicada a la investigación, docencia y prevención de las enfermedades oculares, ha impulsado la 1ª Semana Sénior +60. Diferentes iniciativas para difundir hábitos de prevención frente a problemas visuales en los que la edad es un factor de riesgo importante, así como la promoción de la vida activa más allá de los 60 años, como se recoge en esta guía.

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