Ojo seco: más allá de la sequedad ocular

La inflamación de la superficie del ojo, los párpados y la educación al paciente, en el centro de atención de los expertos internacionales congregados en la "Ocular surface masterclass". 

Resumen Thea 2020 1 30 V2 IMO

La infamación de la superficie ocular,  los párpados y la educación al paciente fueron tres de las claves en ojo seco que centraron la atención de los más de cien expertos que se congregaron en IMO. Esta Masterclass internacional tuvo lugar el pasado viernes, 7 de febrero y fue organizada por Laboratorios Thea, con la colaboración de la European Society of Cornea Ocular Surface Disease Specialists (EuCornea), la Film and Ocular Surface Society (TFOS) y de IMO.

1. La inflamación, signo universal de ojo seco

Se calcula que, aproximadamente, el 90 % de las personas con ojo seco padecen una inflamación crónica de la superficie ocular y, el 10 % restante, la sufre de forma aguda. De hecho, “actualmente, sabemos que existe una correlación entre el grado de inflamación que presentan los pacientes y la gravedad del caso”, explica la Dra. Miriam Barbany, especialista del Departamento de Córnea, Cataratas y Cirugía Refractiva de IMO y coordinadora científica del encuentro. Asimismo, se trata de un factor a tener muy en cuenta en el abordaje de pacientes con ojo seco, ya que “la inflamación no solo afecta a la película lagrimal, a cargo de proteger el ojo  de agentes externos y de lubricarlo, sino que también puede alterar las fibras nerviosas de la córnea, dando lugar a un empeoramiento del grado de ojo seco”, añade Barbany. En este sentido, “tratar la inflamación es esencial para romper el “círculo vicioso” del ojo seco y conseguir que la enfermedad remita eficazmente. En estos momentos, además de instilar lágrimas artificiales u otros lubricantes oculares, se recomienda a muchos pacientes el consumo de ácidos grasos omega-3 y omega-6, en ocasiones, combinados con el uso de esteroides, que permiten conseguir que la inflamación remita”, explica la oftalmóloga.    

"La disfunción de las glándulas de meibomio se asocia a entre el 55 % y el 86 % de los casos de ojo seco, ya sea porque esta alteración causa directamente la sequedad ocular o porque surge como consecuencia de la inflamación crónica que afecta la superficie del ojo”. Dr. José Luis Güell 

2. Las enfermedades de los párpados, estrechamente relacionadas con el ojo seco

Las glándulas de meibomio, órganos ubicados en los bordes de los párpados y responsables de que las lágrimas se evaporen correctamente, son esenciales para mantener la película lagrimal en condiciones óptimas. De hecho, “su disfunción se asocia a entre el 55 % y el 86 % de los casos de ojo seco, ya sea porque esta alteración causa directamente la sequedad ocular o porque surge como consecuencia de la inflamación crónica que afecta la superficie del ojo”, aclara el Dr. José L. Güell, coordinador del Departamento de Córnea, Cataratas y Cirugía Refractiva de IMO y también coordinador científico del encuentro. Otra de las enfermedades que pueden provocar ojo seco es la blefaritis (inflamación del borde del párpado): “este trastorno produce alteraciones en la producción de lágrimas, como por ejemplo un déficit o una mala calidad de estas”, continúa Güell. Por todo ello, “durante la Masterclass, hemos incidido en la importancia de abordar el tratamiento de estas enfermedades, estrechamente ligadas al ojo seco. En estos casos, es importante pautar la terapia paso a paso, abordando en primer lugar la causa de la enfermedad palpebral y, a continuación, tratando el ojo seco con lubricantes palpebrales (lágrimas artificiales y/o pomadas) y, de ser preciso, con antiinflamatorios y otras estrategias semiquirúrgicas, según la gravedad y tipología de cada caso”, matiza el oftalmólogo.


La infamación de la superficie ocular,  los párpados y la educación al paciente, clave para el abordaje del ojo seco

3.Educar al paciente, clave para el éxito del tratamiento

Otro de los aspectos esenciales para abordar el ojo seco es la educación al paciente, tal y como incide Barbany: “este debe ser consciente de su enfermedad, así como de la forma adecuada de utilizar el tratamiento. En ocasiones, el tratamiento con lágrimas artificiales no ofrece buenos resultados porque el paciente no sabe cómo instilarlas correctamente. En estos casos, como oftalmólogos tenemos la obligación de guiarles en el proceso marcando, por ejemplo, los horarios o situaciones en los que debería utilizarse el colirio o entendiendo su casuística y hábitos”. 

Todo ello, con el objetivo de mantener la película lagrimal “a raya”, ya que “de no tratarse correctamente, el ojo seco puede causar complicaciones u otras enfermedades oculares, como úlceras, infecciones o una disminución significativa de la calidad de vida de quienes lo padecen”, concluye la especialista.

 

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