José Luis Criado Barragán

Luchar y perseverar frente a las dificultades es la filosofía de vida de José Luis Criado Barragán, notario y copiloto en el Dakar, quien no se amedrantó ante su problema de cataratas y decidió superarlo para seguir disfrutando de las visiones únicas que le ofrecía el rally y la vida.

 

Barragan

De niño, José Luis Criado Barragán ya sentía pasión por el motor y se imaginaba estando algún día en el Dakar… Gracias a su obstinación, este sueño de infancia se convirtió en realidad y llegó a superar todas sus expectativas, convirtiéndose en el español con más participaciones en el mítico rally tras 27 años de competición. Junto a su piloto y compañero de aventuras Jordi Juvanteny forma un tándem perfecto: “Él pone las manos y yo, como copiloto, soy sus ojos. Jordi conduce a ciegas y es mi responsabilidad ver las diferentes opciones, decidir por dónde ir y darle las indicaciones oportunas”.

Por eso la visión es imprescindible para José Luis y, cuando en noviembre de 2015 le diagnosticaron un principio de cataratas, su participación en el Dakar quedó comprometida. Sin tiempo para operarse ante el inminente inicio de la prueba (a finales de diciembre), no se apeó de la aventura y no fue hasta después de haber subido al podio como primero en la categoría de camiones 6 x 6 y la división de Producción, que compartió con el equipo su problema ocular. A su regreso a Barcelona, José Luis se puso enseguida en manos del Dr. Óscar Gris, del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO, quien, en el mes de marzo, llevó a cabo una cirugía que supuso una mejora sustancial para José Luis, tanto en su vida cotidiana y su profesión de notario como en el ámbito de la competición.

José Luis Criado Barragán mantiene intacta su ilusión pese a los 27 años de competición en el Dakar, el cual califica de "vital".

Un importante giro

Lo pudo constatar en su última participación en el Dakar: “Gracias a la operación, cambió mi visión de la carrera: los colores, la luz, los detalles… absolutamente todo, además de la comodidad de poder prescindir de las gafas. Antes me apretaban con el casco, tenía que cambiármelas constantemente por las de sol y llevar siempre unas lentes de repuesto por si se me rompían. Aunque parezca una tontería, a más de 150 km por hora, con temperaturas extremas y un camino lleno de curvas y baches, no resultaba nada sencillo, con el hándicap de que en estos entornos perder las gafas puede suponer perder también la vida”. De ahí que gracias a la operación, el experimentado copiloto ganara mucha libertad y seguridad para afrontar la edición 2017–su vigesimoséptima participación– especialmente exigente.

“En las últimas temporadas, el Dakar se había edulcorado un poco y los veteranos como nosotros estábamos esperando un rally más fuerte, como lo ha sido el de este año”. Según afirma, la organización planteó un recorrido muy complicado, regido por nuevas normas, que en su paso por Paraguay, Bolivia y Argentina, recuperó la auténtica esencia del Dakar en África.

Pero, por encima de todo, José Luis destaca el valor de haber ayudado a otros colegas en situación de apuros, ya que, como asegura, este es el espíritu del Dakar; “un espíritu que te enseña a seguir adelante en el día a día”. Para el copiloto, el rally más desafiante del mundo es una escuela de vida: “Aprendes a relativizar muchas preocupaciones diarias que no son tan graves, catastróficas ni trascendentales, y te das cuenta de lo que verdaderamente es importante”.

Belleza y dureza  se mezclan en el mítico rally, una apasionante carrera de supervivencia y superación de obstáculos.

Grabado en la retina

Durante los años de competición (19 en las dunas de África y 8 en Sudamérica), su cabeza y sus ojos no solo se han llenado de realidad, sino también de experiencias extraordinarias que ha ido acumulando: “Guardo todas y cada una de las visiones del Dakar; incluso podría hacer fotografías de las más de 800 etapas que hemos recorrido y que se me han quedado absolutamente grabadas en la retina”.

“Hemos pasado por lugares inhóspitos y recónditos que el hombre apenas ha pisado y a menudo me pregunto cómo hemos podido llegar hasta allí”, explica el aventurado paciente de IMO, a quien muchas veces le gustaría que la gente pudiese apreciar lo mismo que está observando él en esos parajes únicos. Pero, como le decía su padre, “lo que tú veas cuando viajes, yo también lo veo”, una reflexión que le acompaña siempre y que le hace abrir todos sus sentidos, sobre todo la visión, ante lo que la naturaleza le ofrece.

“Hay muchos Dakares dentro del Dakar”, señala José Luis, quien ha vivido miles de experiencias y anécdotas que rememora con cariño pese a la dureza de algunas de ellas. Han ido fraguando su carácter y le han enseñado a luchar y perseverar frente a las dificultades, con el tesón y la ilusión como factor clave que reconoce mantener intacto a sus cerca de 60 años: “Cada uno tiene que fijarse sus propias metas. A mí me sigue ilusionando ir a trabajar al despacho y participar en el rally, una pasión que me mantiene vivo y alerta”. Sin descanso, José Luis Criado Barragán ya está preparando con su equipo el próximo Dakar.

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