Células madre para tratar la ceguera causada por la DMAE

Dra. Anniken Burés: “Se están sentando las bases de cómo vamos a poder regenerar tejidos que antes era imposible ni siquiera imaginar”

Durante tres décadas, desde que se consiguieron cultivar por primera vez en un laboratorio de la Universidad de Cambridge, la comunidad científica se ha lanzado al estudio de las posibilidades que el uso de las células madre abre para el tratamiento de enfermedades que, hasta ahora, se consideraban incurables o de muy difícil curación. Y parece que, por fin, se pueden atisbar los primeros resultados positivos tras todos estos años de investigación: científicos estadounidenses han logrado ensayar con éxito un trasplante de células madre para tratar la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), primera causa de ceguera en el mundo occidental.
 
Tal y como expresó la Dra. Anniken Burés, del Departamento de Retina del IMO, consultada por el diario El Mundo al conocerse esta noticia: “Se están sentando las bases de cómo vamos a poder regenerar tejidos que antes era imposible ni siquiera imaginar”. De hecho, estos buenos resultados ya se apuntaron en el congreso Trends in Surgical & Medical Retina, organizado por el Departamento de Retina del IMO en junio del año pasado, donde el estadounidense Marco Zarbin explicó que estudios en fase I en humanos ya parecían estar demostrando cómo el uso de células madre para reemplazar células dañadas de la retina lograba mejorar la agudeza visual de los pacientes.

Las células madre, ¿fuente celular para casi todo?

Las células madre son unas células que tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tejido especializado y de autorrenovarse para producir más células madre; de ahí que buena parte de la comunidad médica las considere una posible fuente celular para tratar un número elevado de enfermedades. Pero precisamente sus principales virtudes son también los factores que más dificultan su uso terapéutico: por un lado, la capacidad de transformarse en cualquier tejido especializado (“plasticidad”) podría derivar en la especialización en un tipo de célula que no es el que se busca y, por otro, la capacidad de autorrenovación, si se descontrola, podría dar lugar al crecimiento de tumores.

El secreto, pues, para que las células madre empiecen a cumplir las expectativas que se ha depositado en ellas radica en poder controlar estas dos características demostrando, además, la seguridad de usar este material biológico en seres humanos.

El estudio del Advanced Cell Technology

En esta dirección apunta un trabajo realizado en Estados Unidos por uno de los líderes mundiales en medicina regenerativa, el Advanced Cell Technology. El estudio, liderado por Robert Lanza, ha logrado resultados positivos en el tratamiento de dos de las patologías oculares responsables de un importante porcentaje de casos de invidencia en el mundo desarrollado: la DMAE y la distrofia macular de Stargardt.

El estudio, un ensayo clínico en fase I, solo trataba de demostrar la seguridad del uso de células madre en humanos; por eso únicamente se realizó en 18 personas (9 con DMAE y 9 con distrofia macular de Stargardt), un número insuficiente para valorar la validez de la terapia médica aplicada.

Teniendo en cuenta, pues, que no se pueden extraer de este estudio conclusiones con validez estadística, estos fueron los resultados:

- De los 9 pacientes que padecían distrofia macular de Stargardt, 3 mejoraron sustancialmente su agudeza visual, 4 la mantuvieron o la mejoraron ligeramente, en un caso empeoró y en otro caso no se llegó a los 6 meses de seguimiento.

- De los 9 pacientes que padecían DMAE, 6 mejoraron sustancialmente su agudeza visual y 3 la mantuvieron o la mejoraron ligeramente.

La DMAE y la distrofia macular de Stargardt son enfermedades que atacan el epitelio pigmentario de la retina, causando la muerte de los fotorreceptores, lo que provoca la ceguera. En este caso, el equipo de Robert Lanza fue capaz de hacer que las células madre se transformasen en células del epitelio pigmentario de la retina, las cuales, a continuación, se trasplantaron a la retina de los pacientes, con los resultados expuestos. Un factor que juega a favor del éxito de esta técnica es el hecho de que los ojos son órganos bastante aislados del sistema inmune, lo que disminuye sustancialmente el riesgo de rechazo de las células implantadas. Sea como sea, parece que los esfuerzos científicos van por el buen camino.

Возможно, вас заинтересует