Cuidar la salud ocular tanto en verano como en invierno

El Dr. Daniel Elies expone algunas de las claves sobre la protección de los ojos en estas estaciones. 

El Dr. Elies ofrece las claves para una buena salud ocular todo el año

Si bien es preciso preocuparse de la salud ocular durante todo el año, hay dos períodos en los que deben extremarse las precauciones: el verano, que es cuando realizamos más actividades en el exterior, como excursiones a la playa o a la montaña, y en invierno, especialmente por la práctica de deportes en la nieve. El especialista en córnea de IMO destaca la importancia de proteger la visión tanto de la sobrexposición a la radiación UV, que es la franja de luz más patógena para nuestros ojos, como del exceso de luminosidad exterior.

Hay que tener en cuenta que, además del sol y de luz directa, nuestros ojos reciben también la luz proveniente del reflejo del agua o de la nieve, por lo que es especialmente importante protegerlos con las gafas de sol adecuadas. “Si tenemos previsto pasar un día en la playa o en la montaña, es más que recomendable llevar gafas de sol, del mismo modo que ya es impensable pasar un día en la playa y no proteger la piel con crema solar”, afirma el Dr. Elies.

“Los niños deberían acostumbrarse a las gafas de sol desde muy pequeños”

En el caso de la salud ocular en la infancia, la protección cobra mayor relevancia todavía. La visión de los pequeños es más sensible que la de los adultos porque, al estar aún están en fase de crecimiento, los órganos son más “tiernos” y, además, la dosis de radiación puede acumularse. Una recomendación es que los padres acostumbren a sus hijos a las gafas de sol desde edades tempranas, de modo que a los 8 o 10 años los niños ya estén habituados a llevarlas, con todos los beneficios que ello conlleva.

Asimismo, los ojos claros son más sensibles a luz del sol que los oscuros, según Elies, este factor se debe a que el ojo claro es el que tiene menos pigmento marrón y que, en principio, y ante la misma cantidad de radiación, los ojos claros están menos protegidos que los ojos oscuros.

No obstante, el oftalmólogo también remarca la distinción entre la pigmentación del ojo y la sensibilidad personal: una persona de ojos claros puede sentirse menos molesta ante la luz del sol que otra de ojos oscuros, aunque no es lo habitual.

“Es preferible no llevar gafas de sol a llevar unas gafas de mala calidad”

Precisamente, uno de los aspectos que más destaca el especialista es la importancia de adquirir gafas de sol exclusivamente en ópticas o en centros que garanticen la calidad de sus productos. En las gafas de sol se deben tener en cuenta dos aspectos: el filtro de luz, para paliar la luminosidad, y el filtro de rayos UV, que es lo que protege a los ojos, desde el punto de vista médico, de la parte lesiva de la luz del sol.

“Si nos ponemos unas gafas de sol de mala calidad, infligiremos más daño a nuestros ojos que si no nos ponemos gafas de sol”, afirma el Dr. Elies. “Cuando ponemos un filtro oscuro para proteger de la luminosidad, conseguimos que las pupilas se abran más para que entre más luz, de manera que si las gafas no protegen de los rayos UV,entran más rayos dañinos capaces de quemar los ojos. Una forma de asegurarse de que las gafas de sol cumplen los estándares de calidad es fijarse en si llevan la marca CE”, concluye el oftalmólogo de IMO.

“Todos deberíamos echarnos lágrimas artificiales en los ojos una o dos veces al día”

Sobre el uso de lágrimas artificiales en los ojos, el Dr.Elies les atribuyó un papel protector más que curativo.“Podría decirse que es como una crema hidratante: hidratamos la piel para que no se corte y permanezca sana. Es un papel equivalente al que tiene la lágrima artificial con respecto al ojo”.

El Dr. Elies considera que sería bueno que todos nos echásemos lágrima artificial una o dos veces al día, especialmente cuando que las circunstancias ambientales aceleren la evaporación de la lágrima (aire acondicionado o calefacción, mucho viento, pasar muchas horas delante del ordenador, el cloro de las piscinas, etc.). Todas estas medidas, el uso de gafas de sol, de lágrimas artificiales, etc., tienen un efecto protector sobre los ojos y ayudan a conservarlos en mejor estado durante más tiempo, frenando el proceso de deterioro. Unos hábitos que, sin duda, pueden ayudarnos a gozar de una buena salud ocular. 

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