Conocemos al Dr. Camille Maalouf, oftalmólogo y político libanés

El oftalmólogo libanés Camille Maalouf ha visitado recientemente el IMO. Charlamos con él sobre sanidad y política, cómo mejorar la salud del pueblo libanés.

Su apellido, como el del reciente Príncipe de Asturias de las Letras 2010, Amin Maalouf, anuncia ya su procedencia cristiana, algo que, según nos cuenta, no le resulta un problema para vivir en armonía con sus compatriotas musulmanes. Amigo y admirador del IMO y de su director médico, el Dr. Borja Corcóstegui, el Dr. Maalouf aspira a seguir trabajando para mejorar la salud de los libaneses. Como dice, tanto desde el consultorio, como desde el Parlamento.

¿Qué le trae por Barcelona?

Intento venir al menos cada dos años a visitar al Dr. Corcóstegui, con quien trabajé en Vall d’Hebron desde 1976 hasta 1980, cuando regresé al Líbano, mi país. A él le debo todos mis conocimientos en oftalmología, tanto en la vertiente médica, como quirúrgica. Es una persona formidable: dinámica, trabajadora, con espíritu científico y muy humana. Siempre está dispuesto a curar al enfermo. Todo ello hizo que tuviésemos mucha afinidad a la hora de trabajar. En aquella época, llegamos a hacer jornadas de 17 horas sin interrupción; nunca olvidaré esa etapa de mi vida.

¿Qué actividad desarrolla en el Líbano?

Tengo mi propio consultorio médico y trabajo en un Hospital. Además, me dedico a la política. Fui diputado entre los años 2005 y 2009. Después me presenté de nuevo, pero no tuve la suerte de resultar elegido. Si todo va bien, me presentaré de nuevo en el año 2013, como diputado del Parlamento del Líbano.

¿Existe algún vínculo entre la vida política y el ejercicio de la Medicina?

¡Por supuesto! Nuestro Parlamento consta de 128 diputados. Cuando formé parte de él, 24 diputados éramos médicos y presentábamos proyectos de ley al Ministerio de Sanidad. El médico sabe qué pieza del engranaje sanitario no funciona y nuestro propósito es mejorarlo. Lo mismo ocurre con otros profesionales parlamentarios. Muchos ejercen otras actividades además de la política: hay abogados, ingenieros…

¿Cómo funciona el sistema político del Líbano?

El sistema parlamentario y presidencial del Líbano está basado en la jurisprudencia de la IV República francesa. Nuestro Parlamento posee una sola Cámara, cuya función es proponer, aprobar y sancionar las leyes. Es el órgano más importante del país. Por otro lado, no hay sistema de partidos; la población puede acudir personalmente al diputado para solicitar su ayuda. No votamos a un partido, sino a una persona, a un diputado. Respecto al presidente de la república, desde el año 1990, tras la guerra civil, algunos de sus poderes pasaron al gabinete ministerial. De todos modos, esta figura sigue teniendo poderes: es el jefe de las fuerzas armadas y aprueba la formación del gabinete ministerial. En general, son funciones de arbitraje y de mediación entre los tres poderes del Estado.

Su partido forma parte de una minoría cristiana que vive en el Líbano, ¿tiene problemas por ello?

En la zona en la que resido, vivimos cristianos y musulmanes. Pese a nuestras diferencias, sabemos que debemos entendernos, cediendo parte de nuestros derechos en beneficio de la convivencia. De los siete diputados de mi zona, cinco son cristianos y dos son musulmanes y nos entendemos muy bien. Tenemos una visión acerca del futuro muy similar: ayudar a la gente.

¿Cómo es el sistema sanitario del Líbano?

Es un sistema que posee una vertiente pública y una privada. Algunas profesiones disponen de privilegios en materia sanitaria, como los militares, que tienen todos los gastos hospitalarios cubiertos por el Estado. Disponemos también de Seguridad Social, pero a diferencia de la española, la nuestra es de copago. El paciente asume el 10% de los gastos derivados del tratamiento médico y de la estancia en el hospital, siempre que este importe no supere las 300.000 libras libanesas (unos 200 dólares). El resto lo asume el Estado. Por ello, actualmente, muy pocos pacientes hacen uso de la sanidad privada. Es un sistema sin listas de espera, con bastantes facultativos que se dedican al ejercicio de la Medicina. El inconveniente es que la mayor parte de los hospitales están concentrados en la capital, Beirut, y que no todas las poblaciones disponen de centros equipados. Somos un país del Tercer Mundo. No podemos permitirnos el lujo de disponer de todo el instrumental sanitario necesario porque es muy costoso. El material quirúrgico, por ejemplo, se reutiliza tras esterilizarse.

¿Qué le parece el nuevo IMO?

Para mí este centro es el mejor del mundo. He tenido ocasión de visitar varios centros oftalmológicos en todo el mundo y no conozco ninguno con esta organización humana y científica. Todo el personal está muy profesionalizado y motivado. El antiguo IMO era más pequeño, pero ya era muy "grande". Ahora, además, la nueva sede ha ganado en espacio y equipamiento.

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