Una revisión oftalmológica en cada trimestre del embarazo

Oftalmólogos de IMO recomiendan revisiones cada tres meses a gestantes diabéticas, dado el alto riesgo de aparición o evolución de retinopatía diabética (RD) durante el embarazo

Mujer embarazada

Los especialistas de la Unidad de Retinopatía Diabética (RD) de IMO recuerdan que las pacientes con diabetes deben realizarse exámenes de la retina (fondo de ojo) antes y durante el embarazo, para descartar la presencia de una RD y, en caso de que ya  sufran esta patología ocular, evitar complicaciones durante este periodo, que califican de “alto riesgo”. En concreto, recomiendan realizar seguimientos oftalmológicos a las gestantes diabéticas cada tres meses, pautados dentro de un control médico integral, que incluya al médico de cabecera, al ginecólogo, al endocrinólogo y al oftalmólogo.

Precisamente, durante el embarazo se dispara el riesgo de diabetes y de complicaciones relacionadas. ”Esto se debe a los cambios hormonales y fisiológicos que sufre la mujer durante la gestación, que, entre otras cosas, favorecen la aparición o evolución de la RD”, explica la Dra. Anniken Burés, especialista en Retina de IMO. Pero la especialista advierte que la prevención no debe reducirse solo a la etapa del embarazo, sino, en general, a la edad fértil de la mujer, incluidas las no diagnosticadas de diabetes, ya que la patología aparece sin ofrecer síntomas y es importante diagnosticarla y controlarla cuanto antes ya que la incidencia de complicaciones durante el embarazo es mucho mayor en mujeres no debutantes. En este sentido, según Burés, “es imprescindible que los especialistas informemos correctamente a las mujeres con diabetes en edad fértil acerca de los factores de riesgo y del calendario de revisiones oftalmológicas recomendadas”.

Revisiones oculares durante embarazo, retinopatía diabética

La Retinopatía Diabética aparece sin ofrecer síntomas y es importante diagnosticarla y controlarla cuanto antes, ya que la incidencia de complicaciones durante el embarazo es mucho mayor en mujeres no debutantes

Asimismo, la oftalmóloga recuerda que “existe un tipo de diabetes que se manifiesta durante el embarazo (gestacional) y que, con el debido seguimiento y pautas por parte del equipo médico, suele desaparecer tras dar a luz. En estos casos, es muy improbable que las mujeres  que padecen este tipo de diabetes puedan desarrollar  una RD, dado que la patología suele manifestarse tras años de evolución de la enfermedad”.

La retinopatía diabética  (RD), una enfermedad silenciosa e indolora

La Retinopatía Diabética, una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes, es la primera causa de ceguera irreversible en edad laboral en países industrializados. De hecho, se estima que los diabéticos mal controlados tienen hasta 25 veces más de riesgo que una persona sana  de padecer una pérdida de visión severa.

Asimismo, 9 de cada 10 pacientes diabéticos de tipo 1 presentará esta patología ocular y el 50% de personas que la padecen desde hace más de 15 años, en cualquiera de sus formas,  sufrirá algún tipo de patología de retina.

El daño en la retina que sufren estos pacientes responde a la descompensación metabólica causada por la diabetes, una enfermedad que daña los vasos sanguíneos de la retina, volviéndolos más permeables y frágiles. En ocasiones, nuevos vasos aparecen espontáneamente en esta zona del ojo y pueden llegar a sangrar. En estos casos, la sangre opacifica el humor vítreo y, en consecuencia, la visión disminuye bruscamente: es lo que se conoce como RD proliferativa. Otros pacientes, padecen casos más avanzados o severos y presentan, además, una acumulación de fluido en la zona central de la retina (edema macular).  Tanto la RD proliferativa como el edema macular son complicaciones indoloras que deben detectarse a tiempo, dado que pueden llegar a comprometer seriamente y de forma permanente la visión de las personas que las sufren. Pese a todo, se estima que el 90% de casos de RD podría evitarse con el tratamiento adecuado, por lo que un buen control metabólico de la enfermedad y revisiones oculares periódicas son cruciales para lograr un buen pronóstico visual.