Traumatismos palpebrales, orbitarios y de la vía lagrimal

¿Qué son los traumatismos palpebrales, orbitarios y de la vía lacrimal?

Los traumatismos como consecuencia de la práctica deportiva, accidentes de tráfico, caídas o impactos accidentales, entre otras causas, pueden tener distintos grados de severidad y afectar a las estructuras oculares más externas, como los párpados, o bien internas, como la órbita o la vía lagrimal.

Los traumatismos por contusión en el párpado, por ejemplo, son muy comunes y habitualmente no requieren cirugía. Las heridas palpebrales, en cambio, son un tipo de traumatismo menos frecuente, pero sí requieren un tratamiento quirúrgico específico.

¿Cómo se diagnostican?

Cuando ocurre un traumatismo ocular es importante acudir al oftalmólogo con urgencia para realizar una valoración exhaustiva de las estructuras oculares y determinar la gravedad del caso, proporcionando así el tratamiento más indicado. En la consulta se realiza:

  • Examen oftalmológico completo y examen de la zona palpebral y periocular
  • Fotografías para valorar el estado del paciente antes y después del tratamiento

Son muy variables en función del tipo de traumatismo y de la zona afectada, pudiendo ir desde contusiones, heridas abiertas o quemaduras en los párpados, hasta fracturas de las paredes orbitarias u obstrucciones de las vías lagrimales.

Es importante tener en cuenta que el dolor no siempre está relacionado con la gravedad del proceso, por lo que pequeñas lesiones pueden provocar grandes molestias, mientras que daños severos pueden no ser dolorosos.

Las heridas palpebrales requieren técnicas específicas de cirugía.

Por otro lado, las fracturas orbitarias también tienen tratamiento quirúrgico para corregirlas y solucionar posibles problemas asociados, mientras que si las vías lagrimales se han visto afectadas por el traumatismo deben suturarse e intubarse para que la herida cicatrice y asegurar el correcto drenaje de la lágrima.