Tratamientos del glaucoma: fármacos, láser y cirugías. Cuáles son, cuándo se aplican y cómo asegurar al máximo su efectividad

Conferencia de la Dra. Arrondo de IMO sobre administración de tratamientos tópicos en glaucoma y cuándo recurrir a los distintos tipos de cirugía.

Glaucoma: Tratamientos: colirios, láser, cirugías. Conferencia en IMO Barcelona (Parte 3)

¿Cómo debe administrarse el tratamiento con fármacos para que sea efectivo? Es muy importante seguir estrictamente los periodos de aplicación recomendados por el oftalmólogo, y administrarlos de la forma adecuada:

  1. Lavarse las manos
  2. Agitar bien los envases, especialmente si son suspensiones
  3. Sostener la botella boca abajo para que la gota se coloque en posición
  4. Colocar el frasco lo más cerca del ojo, sin tocarlo
  5. Bajar el párpado inferior e instilar la gota dentro
  6. Apretar el lagrimal o cerrar los ojos
  7. Esperar un mínimo de 5 minutos antes de poner la siguiente gota. De lo contrario, el efecto se pierde.

¿Por qué no se usa el láser en todos los casos de glaucoma? La Iridotomía con láser YAG se usa para prevenir el glaucoma agudo de ángulo cerrado, y la trabeculoplastia con láser Argón para glaucomas de ángulo abierto si los colirios no funcionan o provocan alergias. El problema del láser es que sólo es efectivo en algunos pacientes, y por un tiempo limitado de dos o tres años, al cabo de los cuales en muchos pacientes debemos intervenir igualmente con cirugía.

¿Cuándo se realiza una cirugía en el glaucoma?

Se realiza cuando los colirios y el láser no han sido suficientes para rebajar la presión intraocular. De este modo, se realiza una nueva apertura para que el humor acuoso pueda salir del ojo. Este tipo de intervenciones se realiza en quirófano de manera ambulatoria y anestesiando el ojo solamente.

¿Qué tipos de intervención se realizan para tratar el glaucoma?

Hay diferentes tipos de operación según el caso y el tipo de paciente. A cada uno según su tipo de glaucoma le funciona mejor un tratamiento que otro, por ello es importante hacer un seguimiento personalizado del caso y escoger el que le va mejor a cada paciente. Hay pacientes que reaccionan de distinta forma según su capacidad de cicatrización. Influye si han tenido o no otras patologías oculares previamente o si han sido intervenidos en el pasado. En los casos más complejos es habitual que, con el paso del tiempo, tengamos que recurrir a segundas y terceras cirugías.

La trabeculectomía es la cirugía clásica que para muchos oftalmólogos es la número uno a día de hoy, pero tiene ciertos riesgos de complicación que no presenta la esclerectomía profunda no perforante, que es más agradecida para el paciente ya que tiene un postoperatorio mucho más fácil y una recuperación más rápida. La trabeculectomía consiste en extraer parte del tejido del ojo para crear un nuevo canal que drene el humor acuoso, mientras que la esclerectomía crea una membrana muy fina que deja salir el humor acuoso pero de una forma más controlada y que presenta menos complicaciones.

En pacientes con ángulos cerrados que sufran catarata además de glaucoma, se puede hacer la cirugía de catarata al mismo tiempo que la intervención del glaucoma, de este modo, se evita que el paciente acuda dos veces al quirófano. En pacientes diabéticos o con glaucomas neovasculares, en los que la cirugía previa tiene muy malas expectativas, se suele optar por aplicar válvulas de drenaje. Se trata de un tubo de silicona que comunica el interior y el exterior del ojo a través del cual drena el humor acuoso. Se reserva a casos severos, en los que no hayan funcionado las intervenciones previas o que por ejemplo, ya hayan pasado por un desprendimiento de retina.

En estos casos las válvulas dan mejores resultados que la cirugía convencional porque las estructuras del ojo ya están muy dañadas. Y en los casos en los que la visión es muy baja y lo que principalmente se busca es reducir las molestias y reducir la presión intraocular, pero sin esperanzas de mejorar la visión, se suele recurrir al láser de diodo. También cuando la conjuntiva o alguna otra parte del ojo está muy deteriorada y no se puede recurrir a otro tratamiento, se recurre al láser de diodo.

¿Alguno de estos tratamientos cura el glaucoma?

El glaucoma no puede curarse, pero la detección y el seguimiento del tratamiento adecuados permiten conservar la visión. Bajar la presión intraocular en las etapas iniciales de la enfermedad es clave. Si se deja sin tratar, o no se trata adecuadamente, el glaucoma puede resultar en ceguera.

¿Hay personas más propensas a padecer glaucoma?

Las personas cuyos familiares directos padezcan la enfermedad tienen mayor riesgo de estar predispuestos a ella, como también lo están las personas de raza negra mayores de 40 años, los mayores de 60, las personas con PIO alta, las que padecen patologías retinianas como alta miopía y desprendimiento de retina, o han sido transplantados de córnea.

¿Es posible conocer mi riesgo particular de desarrollar la enfermedad?

Se han identificado algunas alteraciones genéticas que predisponen a desarrollar el glaucoma. Desde la Unidad de Genética del IMO realizamos análisis genéticos a partir de una muestra de sangre para detectar si existe alguna de esas alteraciones genéticas y facilitar así la detección precoz y el tratamiento preventivo de la enfermedad.

¿Qué puedo hacer para conservar mi visión?

El quid de la cuestión del glaucoma es la prevención: acudir al oftalmólogo antes de los 40 años para descartar la enfermedad y la hipertensión ocular, y seguir estrictamente las recomendaciones de su oftalmólogo si está en tratamiento.