El tiempo de evolución de la diabetes, primer factor de riesgo para desarrollar retinopatía diabética

Más de un 90% de los diabéticos de tipo 1, niños y jóvenes, acabará desarrollando algún grado de retinopatía diabética a los 20 años de evolución de su diabetes.

Retinopatía diabética: causas y prevención – Dr. Rafael Navarro

Con motivo del Día Mundial de la Diabetes (14 de noviembre), que esta edición se centra en la familia, los oftalmólogos de IMO recuerdan la importancia de controlar exhaustivamente la enfermedad sobre todo en el caso de niños y jóvenes, con un riesgo más alto de acabar sufriendo pérdida visual.

Alrededor de 30.000 menores de 15 años en España tiene diabetes (generalmente, de tipo 1), con tasas superiores de incidencia de la retinopatía diabética –primera causa de ceguera irreversible en edad laboral– en relación al tiempo de desarrollo de la enfermedad. “La afectación ocular en diabéticos comienza sin dar síntomas y de forma lenta, aunque a partir de un determinado momento, sobre la década de evolución, se dispara de manera exponencial”, explica el Dr. Rafael Navarro. El especialista de IMO añade que “a los 20 años de progreso de la diabetes, más de un 90% de los pacientes presentará algún grado de retinopatía diabética, en la mitad de los casos en su forma proliferativa o fase más avanzada”. Por tanto, cuanto antes se produce el debut de la diabetes, más necesario es tomar medidas preventivas para mantener a raya la patología y evitar que la descompensación metabólica vaya dañando las células y los vasos sanguíneos de la retina a largo plazo.

Freno a la retinopatía diabética

En este sentido, tanto endocrinólogos como oftalmólogos insisten en ser constantes en la adopción de comportamientos saludables que eviten la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo, así como en el control de la glucemia, los lípidos plasmáticos y la presión arterial. Junto a ello, también es fundamental realizar un seguimiento periódico de la visión; con revisiones anuales si no existe sospecha de retinopatía diabética o semestrales e incluso trimestrales en función de las complicaciones y del grado de severidad de esta patología ocular. Según el Dr. Navarro, “en pacientes diabéticos de tipo 1, se recomienda iniciar las visitas oftalmológicas en la adolescencia, a los 3-5 años de la aparición de la diabetes”. Sin embargo, no se aplica la misma regla a los diabéticos de tipo 2, generalmente adultos, “que deben hacerse un examen del fondo de ojo al momento del diagnóstico, cuando puede que la diabetes haya pasado desapercibida a lo largo de varios años y ya haya ido calando en el organismo”.

Este tipo de diabetes suele manifestarse de forma menos evidente y, de acuerdo con datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), 1 de cada 2 personas afectadas lo ignora; un desconocimiento que repercute en más de 2 millones de diabéticos en España. Como consecuencia, cuando finalmente se les detecta la enfermedad y acuden al oftalmólogo, la retinopatía diabética está presente en un 20% de los pacientes en apenas un par de años. El Dr. Navarro apunta a que “también se pueden encontrar desde el diagnóstico casos de edema macular, principal complicación y primera causa de pérdida de visión en la retinopatía diabética, que puede aparecer tanto en fases leves como severas de la enfermedad”.

prevención diabetes

El control metabólico, los hábitos saludables y las revisiones oftalmológicas son los tres pilares en los que puede incidir el paciente con diabetes para evitar el desarrollo de la retinopatía diabética.

Antecedentes familiares de diabetes

Hay que tener en cuenta que la diabetes de tipo 2 (normalmente asociada al estilo de vida y  especialmente frecuente a partir de los 40 años), entra en las familias a edades cada vez más tempranas debido a los problemas de obesidad de muchos adolescentes.

Además de los hábitos y de los condicionantes ambientales, en la diabetes también influyen los factores genéticos, ya que la predisposición a desarrollar la patología es hereditaria. Si ambos padres son diabéticos de tipo 1, se estima que los hijos tienen un 25% de probabilidades de desarrollar diabetes, mientras que la cifra aumenta hasta el 50% si madre y padre lo son de tipo 2. Por esta razón, conocer los antecedentes familiares de la patología –que se prevé que en 2030 haya aumentado en 100 millones de afectados– es también una de las claves para intensificar la prevención y los controles oftalmológicos regulares desde la infancia. El objetivo es evitar que los daños acumulativos de la diabetes sobre la visión sean cada vez más precoces, considerando que esta patología está detrás de un 16% de los casos de ceguera en España. No obstante, como concluye el Dr. Navarro, “si el paciente está bien controlado, hoy en día es poco frecuente que la retinopatía diabética desemboque en una pérdida de visión absoluta, ya que disponemos de fármacos y técnicas de cirugía mínimamente invasiva que nos permiten tratarla con éxito”.