Las técnicas mínimamente invasivas ganan peso en el abordaje quirúrgico del glaucoma

La doctora Elena Arrondo publica unas declaraciones para el Suplemento del Semanario del Diario Médico acerca de las técnicas quirúrgicas menos invasivas y más sencillas que pueden bajar la tensión ocular.

Estas técnicas ganan importancias gracias a la aparición de microimplantes intraoculares

Las técnicas MIGS (minimal invasive glaucoma surgery, en sus siglas en inglés) son las estrellas del momento en el abordaje quirúrgico del glaucoma, favorecidas por la aparición de un buen número de microimplantes intraoculares. “Son menos efectivas que la trabeculectomía o que la esclerectomía, pero pueden ser muy útiles en pacientes que tienen un glaucoma muy incipiente o una tensión alta, y se pueden asociar con la cirugía de cataratas para conseguir un mejor control tensional.

Son cirugías muy sencillas que pueden bajar la tensión, son un paso intermedio entre el láser y la cirugía como tal”, explica Elena Arrondo, del Intituto de Microcirugía Ocular de Barcelona. “Disponemos de microimplantes, orificios de salida para facilitar el drenaje, que tienen en común que son poco invasivos”. Y a pesar de las ventajas que suponen, la especialista indica que “su efectividad es limitada”, pero es que “no hay ninguna técnica que garantice al cien por cien el resultado. En general, todas buscan crear una escotilla para el humor acuoso, y lo difícil es conseguir que salga la cantidad justa de líquido para bajar la presión y evitar grandes salidas que llevarían una hipotonía, que es una situación grave”, añade el oftalmólogo.

Para quienes no toleran o no quieren utilizar colirios, se realiza la trabeculoplastia para facilitar la salida del humor acuoso

El tratamiento de elección en la mayoría de los casos es farmacológico, aunque en los que no toleran los colirios o no quieren utilizarlos (la mitad de los enfermos de glaucoma no se ponen la medicación) y no tienen un glaucoma muy avanzado, “podemos hacer trabeculoplastia para facilitar la salida del humor acuoso”. Es una opción también para pacientes mayores a los que no podemos ofrecer un tratamiento quirúrgico.

Pero es una técnica limitada, que consigue en torno a un 25 por ciento de descenso tensional y no supone una gran ventaja respecto a los colirios”, dice la experta de IMO. Arrondo no oculta la preferencia por la esclerectomía profunda no perforante: “Consigue descensos tensionales similares a la trabeculectomía pero con menos complicaciones. El postoperatorio es mejor y no tiene complicaciones graves para la visión”.   En nuestra sección profesional, la Dra. Arrondo muestra en video las ventajas de la esclerectomía profunda no perforante.