¿Cómo se pueden prevenir y tratar las ojeras?

Las únicas ojeras que se pueden prevenir son las adquiridas, utilizando una buena protección solar que evite la aparición de manchas en la piel. A partir de ahí, la solución para este tipo de ojeras son procedimientos despigmentantes, como peelings o láser. Este también es el tratamiento indicado para las ojeras raciales. 

En cambio, las ojeras familiares hereditarias se tratan con inyecciones de ácido hialurónico, que restauran el volumen y, con ello, mejoran la incidencia de la luz, disimulando el efecto de la ojera. Otra opción es la carboxiterapia, que consiste en microinyecciones subcutáneas de dióxido de carbono (CO2) para facilitar la oxigenación y la circulación de la zona, que adquiere de nuevo una tonalidad rosada y una textura más tersa. Ambos tratamientos (inyecciones de ácido hialurónico y carboxiterapia) pueden combinarse.

Por tanto, es fundamental tratar la ojera en función de su causa y ofrecer consejo personalizado a cada paciente.  

Aunque no eviten la aparición de bolsas y de ojeras, unos buenos cuidados de la piel –sobre todo una buena protección solar, ya que el sol es uno de los principales factores de envejecimiento– ayudarán a que estos problemas sean menos acusados.