Revisiones del fondo del ojo a partir de los 50 años para prevenir tumores intraoculares

La radioterapia selectiva y la terapia fotodinámica, principales avances en oncología ocular. Las revisiones a partir de los 50 previenen los tumores oculares

Los tumores oculares requieren un tratamiento especial dada su delicada localización. El crecimiento de estos tumores, que suele ser acelerado, puede comprometer seriamente la visión, tanto en los casos benignos como en los malignos, en los que, además, está en juego la vida del paciente. Para abordarlos con éxito es necesario un diagnóstico y tratamiento precoces y la colaboración del oftalmólogo y el oncólogo. El desarrollo de técnicas de radioterapia local y de nuevas opciones quirúrgicas selectivas y de mínima incisión logran un elevado índice de éxito, si se aplican en fases tempranas y por profesionales experimentados.

El tumor más frecuente

El tumor intraocular maligno más frecuente en el adulto es el melanoma de coroides (capa que se encuentra debajo de la retina y la nutre). En España se declaran unos 240 nuevos casos al año. Puede crecer sin síntomas, si bien, en algunos casos, el paciente puede sufrir disminución de la visión -si el tumor está cerca de la mácula (parte central de la retina)-, desprendimiento de retina o hemorragia intraocular, dos procesos comunmente asociados al melanoma de coroides. Los casos asintomáticos pueden diagnosticarse con una exploración rutinaria del fondo del ojo, "que toda la población debería hacerse anualmente a partir de los 50 años, edad a partir de la cual es más común que empiecen a aparecer los tumores oculares", advierte el Dr. José García-Arumí, especialista en retina y oncología ocular del IMO y Catedrático de Oftalmología de la Universitat Autònoma de Barcelona. El tratamiento más habitual es la braquiterapia (placa radioactiva de rutenio o yodo, que se sitúa durante unos días en la zona tumoral). Se trata de una radioterapia local que evita la radiación externa y minimiza posibles efectos secundarios. Su efectividad es superior al 90% si se aplica en las primeras fases, ya que existe un alto riesgo de metástasis, básicamente al hígado, cuya mortalidad es del 90%. En algunos casos, la braquiterapia se aplica en combinación con la endorresección, cirugía que consiste en provocar un desprendimiento de retina para tratar el tumor mediante láser y vitrectomo (instrumento que tritura y aspira el tumor).

Hemangioma de coroides

Otro tipo de tumor de la capa subrretiniana es el hemangioma de coroides, un tumor beningo –sin riesgo de metástasis– pero que se desarrolla de forma muy rápida y agresiva, con riesgo para la visión, ya que amenaza el nervio óptico (transmisor de las imágenes de la retina al cerebro) y la mácula. Los hemangiomas de coroides se tratan con terapia fotodinámica, una técnica que hasta hace pocos años se aplicaba a la DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad). Un estudio liderado por el Dr. García-Arumí ha demostrado la eficacia de la terapia para tratar este tipo de tumor ocular. El tratamiento, que consiste en la aplicación intravenosa de un fármaco sobre el que posteriormente se proyecta un láser, actúa selectivamente sobre el tumor, dañando mínimamente la retina. Otros tumores oculares son los retinoblastomas, el 50% de los cuales se transmiten de una generación a otra. Afectan a 1 de cada 15.000 neonatos y son el tumor ocular maligno más común en la infancia. El tratamiento suele ser una combinación de radioterapia y quimioterapia. "Actualmente se está estudiando un tratamiento selectivo, introduciendo quimioterapia a través de la arteria oftálmica", explica el Dr. García-Arumí. "Si da buenos resultados, dispondremos de un tratamiento con menos efectos secundarios", añade. Este tipo de tumores son muy agresivos y es importante diagnosticarlos y tratarlos a tiempo para evitar tener que recurrir a una enucleación ocular (extracción total del ojo).