¿Puedo volar en avión después de una cirugía de desprendimiento de retina?

Las restricciones a la hora de volar después de una operación de desprendimiento de retina son debidas al gas terapéutico que, en algunos pacientes, se inyecta en el interior del ojo para favorecer el proceso de re-aplicación de la retina. Este gas puede expandirse si disminuye la presión atmosférica, como ocurre a mucha altitud, lo que puede hacer aumentar la presión intraocular y, en consecuencia, dañar el nervio óptico. Para evitarlo, desaconsejamos viajar en avión hasta que el gas nos se haya reabsorbido totalmente, un proceso que suele tardar entre una semana y un mes, en función de los casos, y cuya evolución debe valorar el oftalmólogo. Cuando la burbuja de aire ha desaparecido por completo de la cavidad ocular, no hay inconveniente en coger un avión.  

Por otro lado, esta restricción inicial no afecta a los pacientes a quienes, en vez de inyectarse gas, se les introduce aceite de silicona con el mismo objetivo de ayudar a mantener la retina en su posición. Como contrapartida, este aceite es una sustancia que no se reabsorbe ni desaparece por sí sola, de modo que es necesario llevar a cabo una segunda intervención quirúrgica para extraerla, al cabo de entre 2 y 6 meses, en el momento idóneo en que el cirujano lo indique.