Microperimetría

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Diagnóstico, control y rehabilitación:
3
funciones clave
Sensible a escotomas menores de
5°:
alta precisión

¿Qué es la microperimetría?

La microperimetría es una técnica diagnóstica que mide la sensibilidad de la mácula y permite apreciar cualquier cambio o lesión incipiente en esta área central de la retina, cuyo diámetro es de apenas 5 mm. Por tanto, se trata de una prueba muy precisa, con la que pueden detectarse pequeños escotomas o “puntos ciegos” que, mediante la realización de un campo visual convencional (perimetría/campimetría), pasan desapercibidos.

Por otro lado, también estudia la fijación del paciente, es decir, la localización y la estabilidad del punto preferente de la mirada.

¿En qué consiste?

El microperímetro computerizado proyecta estímulos luminosos sobre diferentes puntos de la retina para obtener un “mapa” detallado de la sensibilidad macular a la luz y, simultáneamente, realizar un análisis de la fijación en cada momento del examen. Estas mediciones se combinan con la captura de imágenes del fondo de ojo a tiempo real, utilizando la tecnología SLO (oftalmoscopia por láser de barrido) para visualizar la anatomía de la mácula con gran detalle.

Gracias a un sofisticado sistema de eye-tracker, esta tecnología hace posible correlacionar exactamente los daños estructurales con su repercusión funcional en la visión del paciente.

Prueba microperimetría

¿Cómo se realiza?

Esta prueba no necesita preparación ni dilatación de la pupila y se realiza en consulta valorando ambos ojos de forma independiente –tapando primero uno y después el otro–, con una duración total de unos 25 minutos.

Para llevarse a cabo, la microperimetría requiere la colaboración activa del paciente, que debe presionar un pulsador cada vez que percibe un estímulo luminoso en diferentes posiciones de la pantalla.

¿En qué casos se utiliza?

La microperimetría, incorporada a las consultas de IMO en 2016, está especialmente indicada para el diagnóstico precoz y el seguimiento de patologías que afectan a la mácula y, por tanto, a la visión de detalle y capacidad de lectura, entre otras actividades de precisión. Es el caso de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), distrofias hereditarias de la retina –como la enfermedad de Stargardt–, el agujero macular y el edema macular por retinopatía diabética o por diferentes patologías.

Además, es una herramienta de gran interés para la rehabilitación visual de pacientes con baja visión, ya que incorpora un software específico para entrenar la fijación excéntrica y aprovechar el resto visual de los pacientes en los que el centro de la visión está afectado. Con ello, se consigue estimular un nuevo punto preferente de la mirada y crear una “falsa mácula”.