¿No encuentras tu toalla en la playa? Nuevas soluciones para viejos problemas

Los avances en cirugía refractiva ofrecen cada vez más opciones para que las personas con miopía ganen libertad y autonomía

cirugía refractiva verano

Hace buen día, perfecto para ir a la playa. Preparamos nuestra bolsa –toalla, protector solar, agua y un buen libro– y nos subimos al coche esperando no encontrar mucho tráfico. Aún es temprano, aunque los rayos de luz ya se cuelan por el parabrisas. Cogemos las gafas de sol de la guantera y nos damos cuenta de que nos hemos olvidado las graduadas en casa, así que seguimos con nuestros cristales transparentes y bajamos el parasol. Abrimos la ventanilla para que entre el aire y ya se respira el olor a mar. Es momento de soltar el pie del acelerador y relajarnos mientras disfrutamos del sol y de un refrescante baño. Pero, cuando salimos del agua, ¿dónde está nuestra toalla? Sin gafas, solo avistamos un manto borroso de colores en la arena y de nada nos sirve haber tomado como referencia la sombrilla roja de al lado. Andamos a tientas por la orilla hasta que intuimos unos brazos que se agitan y nos saludan a lo lejos, incapaces de distinguir todavía el rostro de nuestros familiares o amigos, que ya nos reclaman para hacer un partido de palas. Recuperamos nuestras gafas, aunque enseguida nos las quitamos. Nos molestan y se nos caen cada dos por tres. Empezamos a fallar bolas porque la pelota, igual que nuestro juego, se vuelve más imprecisa y confusa. Tenemos excusa si no ganamos, como también la tenemos por habernos desorientado entre el gentío: no vemos bien.

Carrera de obstáculos estival

¿Quién, con unas cuantas dioptrías de miopía en cada ojo, no se habrá sentido identificado con esta “carrera de obstáculos” estival? Es común que la miopía reste calidad de vida en actividades cotidianas, especialmente aquellas que tienen que ver con el deporte, el aire libre o el verano. En estas circunstancias, las gafas suelen pasar a un segundo plano y los pequeños obstáculos, en cambio, cobran protagonismo. Pero a nadie le gusta tener que renunciar a su libertad, por banal que pueda parecer en algunos casos. Las personas con miopía también desean ver los peces bajo el agua y los cometas en el cielo; la expresión de la gente con la que se cruzan; los carteles que estas vacaciones les anuncian su próximo destino antes de tropezar con él… Porque, a pesar de la miopía, la mayoría de gente no quiere perderse ningún detalle. No se trata de un capricho, ni de una frivolidad. Por ello, la cirugía refractiva tampoco puede abordarse frívolamente y, frente a las múltiples opciones quirúrgicas que existen actualmente, la correcta indicación y la aplicación por parte de un experto son dos elementos clave que determinarán el éxito y seguridad de los resultados.

Múltiples opciones a nuestro alcance

Y todo ello, apoyado en los avances constantes en esta cirugía. Por ejemplo, los nuevos modelos de lentes intraoculares fáquicas y equipos de medida y diagnóstico que facilitan su colocación entre la córnea y el cristalino, hacen de esta técnica una de las más seguras para compensar las dioptrías. Además, se trata de un procedimiento reversible, ya que las lentes pueden sustituirse tras ser implantadas en el ojo si se producen cambios en la visión. Por otro lado, la cirugía refractiva láser–generalmente la más extendida para corregir la miopía y que consiste en modificar la curvatura corneal– también ha experimentado un gran perfeccionamiento gracias instrumentos de última generación como el láser de femtosegundo. Este puede utilizarse en lugar del microqueratomo mecánico para abrir una lámina circular o “flap” en la superficie de la córnea, aportando rapidez, seguridad y predictibilidad a la intervención ya que ejecuta con impecable exactitud las instrucciones del cirujano. Asimismo, ha hecho posible el desarrollo de la técnica Relex SMILE, que se sirve exclusivamente de este láser para realizar una microincisión de apenas 2 mm, sin necesidad de abrir el convencional “flap”.

Los quirófanos de IMO, equipados con la última tecnología, son punteros en la aplicación de las técnicas más avanzadas de cirugía refractiva y permiten ofrecer la máxima seguridad y confort a los pacientes.

Seguridad y confianza

La selección de la cirugía más idónea para nuestro caso, en función de características como el grosor, la resistencia y la regularidad de la córnea, condicionará en buena parte el éxito de la intervención. Así pues, el conocimiento especializado y la experiencia de nuestro oftalmólogo es fundamental para ver claro y olvidarnos de la miopía. Un cambio que notaremos desde el primer día y que apreciaremos, sobre todo, en los detalles: como despertarnos y, nada más abrir los ojos, ver aquello que nos alegra la mañana sin necesidad de ponernos las gafas.