Las lágrimas artificiales y las gafas de sol, aliadas en los deportes de invierno

Los especialistas de IMO advierten que hidratar los ojos para prevenir la sequedad ocular y utilizar filtros protectores que eviten lesiones en la córnea es indispensable cuando se practican actividades de montaña como el esquí.

lágrimas artificiales

El efecto del clima puede influir negativamente en la salud ocular, advierten los especialistas de IMO. Por ello, recomiendan tomar algunas medidas preventivas en los meses de invierno –sobre todo si se realizan actividades o deportes al aire libre, como el esquí o el alpinismo–, ya que es un periodo en el que los ojos están expuestos de forma permanente al viento y la radiación solar.

Lágrimas artificiales para evitar la sequedad ocular

Aunque sus causas son diversas, el viento en exteriores o las calefacciones en interiores son factores ambientales de riesgo que pueden provocar o empeorar la sensación de ojo seco, un problema que va al alza (afecta a un 30% de la población), sobre todo entre personas de edad avanzada. “La mayoría de los casos son transitorios, pero hasta un 1 % de los pacientes pueden manifestar la enfermedad de forma crónica”, explica el Dr. José Luis Güell, coordinador del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva del Instituto. Para evitar la sensación de sequedad ocular al practicar esquí, por ejemplo, los especialistas de IMO recomiendan usar, ante los primeros síntomas, lágrimas artificiales sin conservantes y que incorporen ácido hialurónico para mantener una adecuada hidratación y lubricación de la superficie del ojo.


En deportes de montaña, como el esquí, los especialistas recomiendan el uso de gafas de sol homologadas y lágrimas artificiales

Protegerse del sol también en invierno

Asimismo, en los deportes de montaña conviene proteger los ojos utilizando gafas de sol homologadas, con filtros adecuados y adquiridas en centros especializados, para evitar que se produzcan lesiones en la córnea, como algunos tipos de queratitis o conjuntivitis, o, en los casos más severos tras una exposición prolongada a lo largo de los años, en la retina (como la DMAE). En los más pequeños, se recomienda utilizarlas desde el año de edad, ya que la sobreexposición solar es especialmente perjudicial en el caso de los niños (etapa clave en el desarrollo de la visión).

“Es importante proteger la visión tanto de la sobreexposición a la radiación ultravioleta UV como del exceso de luminosidad exterior. Hay que tener en cuenta que, además del sol, nuestros ojos pueden recibir también la luz proveniente del reflejo del agua o de la nieve”, añade el Dr. Güell. En estos casos, los especialistas recomiendan los filtros solares selectivos, que bloquean la parte más nociva del sol, o los polarizados, que suprimen la reflexión de la luz de una superficie reflectante en alta montaña, como la nieve.