5 tipos de enfermedades sistémicas que se pueden detectar a través del ojo

Una exploración ocular con el oftalmólogo puede diagnosticar o hallar indicios de enfermedades sistémicas.

Enfermedades sistémicas y visión

Son muchas las enfermedades o alteraciones sistémicas que se manifiestan a través del sistema visual. De hecho, una exploración ocular con el oftalmólogo puede diagnosticar o hallar indicios de enfermedades que, a priori,  no guardan relación directa con el ojo.

Esto se debe a que, a menudo, el ojo sufre las consecuencias de estas enfermedades sistémicas. En otros casos, los síntomas visuales son la primera manifestación de la patología sistémica y, por lo tanto, pueden ayudar a diagnosticarla precozmente.

Las enfermedades sistémicas se manifiestan a través del ojo

Las enfermedades sistémicas se manifiestan a través del ojo

Aunque, principalmente, afectan a la retina, otras zonas del ojo pueden verse comprometidas por patologías sistémicas. A continuación, las 5 causas más habituales:

  1. Enfermedades sistémicas vasculares

La retina es una zona del ojo que posee multitud de vasos sanguíneos. En este sentido, una exploración ocular del fondo de ojo (retina) puede mostrar alteraciones, en ocasiones ligadas a enfermedades sistémicas, como la hipertensión arterial (HTA), que, a la larga, produce daños en las venas y arterias de la retina, dando lugar a una retinopatía hipertensiva.

La retinopatía hipertensiva es un signo de daño crónico en los vasos sanguíneos de la retina. No suele dar síntomas, pero indica que existe un problema (hipertensión) que puede dañar otras venas y arterias y, por ende, producir lesiones en otros órganos. No existe, por tanto, un tratamiento específico para la retinopatía hipertensiva, más allá del control de la hipertensión arterial.

Dra. Aniken Burés, Departamento de Retina y Vítreo

Por eso, es muy importante prestar atención a factores de riesgo de padecer HTA, como:

  • el sobrepeso o la obesidad
  • factores hereditarios
  • malos hábitos, como el tabaquismo

Una correcta presión arterial clave para prevenir enfermedades de la retina

Mantener a raya la hipertensión arterial es clave para prevenir otras enfermedades, como la retinopatía hipertensiva

¿Cómo detectar estas alteraciones oculares? Realizando un examen de la retina o fondo de ojo.

  1. Patologías del sistema endocrino

  • La diabetes puede diagnosticarse a través de un examen de la retina (fondo de ojo) ya que ciertas anomalías oculares son típicas de la enfermedad. En este sentido, la retinopatía diabética es, probablemente, una de las enfermedades derivadas de un problema endocrino más frecuentes en la consulta oftalmológica. Se debe, principalmente, a los daños oculares que provoca la diabetes en los vasos sanguíneos y tejido de la retina.

La principal complicación de la retinopatía diabética es el edema macular, una enfermedad muy severa, aunque afortunadamente no afecta a todos los pacientes con diabetes. Se produce porque la zona central de la retina (mácula) se inflama, se encharca de líquido y se deforma, dando lugar a alteraciones visuales.

Dra. Aniken Burés, Departamento de Retina y Vítreo

Algunos pacientes con diabetes (especialmente, los de tipo2) son diagnosticados en la consulta oftalmológica.

Otra enfermedad sistémica, como la diabetes se manifiesta con alteraciones en la retina

La diabetes puede conllevar graves consecuencias oculares

  • Otra enfermedad del sistema endocrino que puede afectar a la visión es la orbitopatía tiroidea. Se produce, generalmente, a causa de un hipertiroidismo, dando lugar a ojos saltones (exoftalmos).

Para tratar de la orbitopatía tiroidea se siguen distintas estrategias terapéuticas:

  • un buen control de la enfermedad de base (hipertiroidismo)
  • tratamiento médico con colirios (principalmente antiinflamatorios y lubricantes oculares)
  • una cirugía específica, dirigida a los casos más severos,  llamada descompresión orbitaria
  1. Enfermedades infecciosas

Algunas de las enfermedades que producen infecciones generalizadas y que pueden afectar al ojo son las siguientes:

  • las más comunes están relacionadas con el herpes
  • otras tienen su origen en una infección parasitaria, llamada toxoplasmosis
  • aunque son menos habituales, la sífilis y la tuberculosis también causan daños oculares

Aunque su sintomatología es muy variada, a nivel ocular, estas enfermedades pueden manifestarse con sensación de cuerpo extraño, en el caso de la queratitis herpética, una afectación por herpes que no puede verse a simple vista y que es detectada a través de una exploración oftalmológica. Por otro lado, otras enfermedades, como la toxoplasmosis pueden diagnosticarse a través de una inflamación de la coroides (zona de la retina).

En ocasiones, el diagnóstico ocular puede ser un indicio de que existe una enfermedad de base infecciosa. 

  1. Patologías autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes pueden afectar a varios órganos y tejidos del cuerpo, entre ellos, el ojo. Algunas de ellas son:

  • la artritis reumatoide
  • la artritis psoriásica
  • la espondilitis anquilosante

Enfermedades sistémicas, como las autoinmunes pueden estar relacionadas con trastornos oculares

Las enfermedades autoinmunes pueden estar relacionadas con trastornos oculares

La principal afectación ocular de estas 3 enfermedades es la uveítis anterior, una enfermedad ocular relativamente común, que se caracteriza por la inflamación del iris y de los tejidos vecinos y cuyos síntomas principales son los siguientes:

  • dolor ocular
  • visión borrosa
  • fotofobia o molestias ante la luz

Otra enfermedad autoinmune que afecta a la visión es la esclerosis múltiple (EM), patología neurológica degenerativa, que provoca una inflamación de las estructuras del sistema nervioso central. En consecuencia, muchos pacientes con EM experimentan una neuritis óptica o inflamación del nervio óptico, que produce:

  • dolor asociado al movimiento de los ojos
  • pérdidas de visión variables

Estas enfermedades se caracterizan por un error en el sistema inmune del paciente, que ataca las células sanas del cuerpo, como si fuesen patógenos.

  1. Enfermedades neurológicas

Ojos y cerebro están muy relacionados, debido, principalmente, a la proximidad de estructuras visuales, como la retina o el nervio óptico con el tejido cerebral.

Las enfermedades cerebrovasculares, como el ictus, pueden provocar trastornos oculares, que pueden variar según la zona cerebral afectada. A nivel ocular, se puede sospechar su existencia a través de síntomas como:

  • pérdida de visión
  • pérdida de campo de visión
  • visión doble (diplopía)
  • caída del párpado (ptosis)
  • estrabismo

Asimismo, ciertos tumores cerebrales, que no dan síntomas en sus fases iniciales, al crecer, provocan un aumento de la presión intracraneal. Aunque no es muy frecuente, la presencia de estos tumores puede ponerse de manifiesto en la consulta oftalmológica al realizar un examen de la retina (fondo de ojo) o por evidenciar un edema (acumulación de líquido) en los discos ópticos, llamado papiledema.

El Alzheimer comienza a diagnosticarse con revisiones oculares

Se espera que en futuro, el Alzheimer pueda diagnosticarse con revisiones oculares

Por otro lado, recientes investigaciones están comenzando a poner de manifiesto alteraciones oculares que podrían ser compatibles con el alzheimer. Aunque esta enfermedad no provoca una sintomatología ocular específica, los nuevos estudios parecen demostrar anomalías en la capa de fibras nerviosas de una zona del nervio óptico, llamada papila. Pese a que todavía se encuentra en fase de investigación, probablemente, en un futuro no muy lejano, se podrá diagnosticar el alzheimer a través de pruebas oculares, como la OCT (tomografía de coherencia óptica) o la Angio-OCT.