3 consejos para cuidar tus ojos en invierno

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Un adelanto: el frío, el viento, la calefacción y el sol pueden afectar a nuestro bienestar ocular en los meses de frío.  

salud ocular en invierno

Es común pensar que el verano es el período del año en el que más atención debemos prestar al cuidado de nuestra vista, principalmente, porque realizamos más actividades en el exterior y podemos estar expuestos más tiempo al sol.

Sin embargo, nuestros expertos explican que los meses de frío pueden ser especialmente perjudiciales para nuestra vista.

A continuación, te damos 3 consejos para cuidar tus ojos en invierno.

  1. Presta atención a la sequedad ocular

En invierno, los ojos están expuestos de forma permanente al frío y al viento cuando llevamos a cabo actividades en el exterior, por ejemplo, deportes de nieve o montaña. 

Estos factores ambientales favorecen la evaporación de la lágrima y pueden provocar o empeorar los síntomas de una enfermedad al alza: el ojo seco.

Si tienes sequedad ocular contamos con un área específica que puede ayudarte, con novedosos equipos en consulta y tratamientos a medida.


Las revisiones oculares son clave para poder determinar el mejor tratamiento para el ojo seco

En paralelo, las calefacciones en interiores, como en casa o en el trabajo, también pueden provocar molestias oculares e incrementar la sensación de sequedad en nuestros ojos. Además de los ambientes secos, hay otros factores  que pueden agravar el ojo seco o la fatiga ocular, como el uso prolongado de la mascarilla o pasar muchas horas frente a las pantallas.

Para evitar estos problemas, es recomendable:

  • Hacer descansos visuales, cada 20-25 minutos, apartando la vista de la pantalla.
  • Utilizar humidificadores en casa o la oficina.
  • Lubricar frecuentemente la superficie ocular.
  1. Las lágrimas artificiales: tus mejores aliadas

¿Y cómo lubricamos la superficie ocular? Generalmente, nuestros expertos recomiendan usar lágrimas artificiales sin conservantes y que incorporen ácido hialurónico para mantener una adecuada hidratación de la superficie del ojo. Útiles tanto en actividades interiores como exteriores, son una buena medida ante los primeros síntomas de sequedad que puedes notar si realizas un deporte de montaña, como el esquí.

Existe una gran variedad de lágrimas artificiales, pero si la sintomatología no mejora, conviene acudir al oftalmólogo para que ofrezca la pauta terapéutica más adecuada.

Síntomas como molestias, picor o ardor en los ojos pueden ser una pista de que existe un problema de ojo seco.

  1. Usa gafas de sol, también en invierno

Las gafas de sol no son solo para el verano. En los deportes de montaña o actividades al aire libre, conviene proteger los ojos utilizando gafas de sol homologadas (con el marcado CE), filtros adecuados y adquiridas en centros especializados, para evitar que se produzcan daños en los ojos.

Para los más pequeños, es recomendable utilizarlas a partir del primer año, ya que la sobreexposición solar es especialmente perjudicial en los niños, teniendo en cuenta que durante esta etapa se desarrolla la visión.

En cualquier momento del año, la exposición solar puede provocar lesiones en la córnea, como algunos tipos de queratitis o conjuntivitis, o, en los casos más severos, tras una exposición prolongada a lo largo de los años, en la retina (DMAE).

En este sentido, Sara Sabino, óptica optometrista de IMO Grupo Miranza, recuerda que las gafas de sol nos ayudan a proteger la visión tanto de la sobreexposición a la radiación ultravioleta UV como del exceso de luminosidad exterior. “Hay que tener en cuenta que, además del sol, nuestros ojos pueden recibir también la luz que proviene del reflejo del agua o de la nieve”, concluye.

Nuestros expertos te recomiendan 2 tipos de filtros solares para tus gafas en invierno:

  • Selectivos: bloquean la parte más nociva del sol, ayudan a evitar el deslumbramiento o una mala adaptación a los contrastes o cambios de luz.   
  • Polarizados: especialmente recomendados en alta montaña, ya que ofrecen mayor confort y bloquean el resplandor de la nieve, que puede deslumbrar, al mismo tiempo que protegen los ojos.