No utilizar gafas de protección en el trabajo, primera causa de traumatismo ocular

No utilizar gafas de seguridad para realizar actividades profesionales que impliquen el uso de materiales químicos o  con elementos que puedan impactar en el ojo es la primera causa de traumatismo ocular, según advierten los oftalmólogos de IMO, con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo (28 de abril).

gafas de protección en el trabajo

Los especialistas recuerdan que el uso de protección ocular durante la actividad laboral puede prevenir graves patologías oculares. En caso de accidente o de traumatismo ocular, recomiendan acudir urgentemente al centro hospitalario más cercano para que el especialista pueda realizar un examen exhaustivo de las estructuras oculares, valorar el alcance de la lesión y proponer el tratamiento más adecuado lo antes posible.

Tal y como explica el Dr. Rafael Navarro, oftalmólogo del Departamento de Retina de IMO: “Los traumatismos oculares pueden ser de dos tipos: cerrados (contusiones o golpes) o abiertos (cuando el objeto que impacta en el ojo perfora una o varias estructuras oculares)”.  Pese a que algunos traumatismos no revisten gravedad, otros provocan lesiones oculares que pueden poner en jaque la visión de quienes los padecen: “Las consecuencias más graves suelen ser hemorragias en el segmento anterior del ojo, erosiones corneales, infecciones y lesiones intraoculares, como desgarros o desprendimientos de retina”, afirma Navarro. Por lo que se refiere a los tratamientos, el especialista en retina añade que son muy variados dependiendo de su causa: “En ocasiones, tan solo es necesario instilar colirios para prevenir o tratar infecciones o erosiones leves. Sin embargo, los casos más graves pueden llegar a precisar cirugías urgentes dirigidas a conservar o recuperar la visión de la persona afectada”.  Por todo ello, “en caso de traumatismo ocular, lo más importante es realizar un examen ocular completo lo antes posible”, insiste el especialista.

En el caso de las personas que realizan trabajos de soldadura sin gafas protectoras, el principal riesgo es desarrollar una queratitis actínica, una inflamación de la córnea causada por la exposición a la radiación que produce un dolor muy intenso, acompañado de otros síntomas  como lagrimeo, fotofobia (molestias e incomodidad ante la luz) y problemas de visión. “Pese a que suele solucionarse con colirios, pomadas y oclusores oculares, la queratitis actínica produce una intensa molestia que puede llegar a ser muy incapacitante. Al igual que en los casos anteriores, un diagnóstico a tiempo por parte del oftalmólogo puede prevenir complicaciones y, sobre todo, ayudar a mitigar el dolor. Asimismo, si se padece un accidente ocular  provocado por sustancias químicas, “lo más recomendable es lavar de inmediato el ojo con abúndate agua”, añade Navarro.

Trabajo de oficina

Las pantallas de ordenador o dispositivos móviles pueden provocar sequedad y fatiga visual

Por su parte, las personas que pasan su jornada laboral frente a una pantalla también pueden  padecer ciertas molestias. Según la Dra. Cecilia Salinas, miembro del Departamento de Retina de IMO, “los trastornos más comunes ligados al uso de ordenadores y otros dispositivos digitales, como los teléfonos móviles o las tabletas, son la fatiga visual y el ojo seco.  Esto se debe a que cuando utilizamos pantallas, nuestros ojos parpadean hasta un 30 % menos, provocando que la lágrima se evapore con mayor rapidez y que el ojo se reseque”.

Para evitar las molestias y complicaciones de estos trastornos, “recomendamos colocar la pantalla del ordenador a la altura de los ojos y a unos 50-70 cm, 30 cm en el caso de los teléfonos móviles y 40 cm para las tabletas”. Pero la distancia no es el único factor a tener en cuenta, según la especialista: “Otra recomendación es seguir la regla del 20-20-20 y realizar descansos cada 20 minutos, mirando a un punto situado a 20 pies (6 metros), durante 20 segundos”. Respecto a la intensidad de la luz de la pantalla, la oftalmóloga matiza que no es necesario bajar su intensidad, “lo más importante es que tenga un buen contraste para evitar forzar la vista y que el brillo no resulte excesivo”. Asimismo, Salinas recomienda “realizar actividades al aire libre al salir de la oficina que permitan ejercitar la visión lejana y utilizar gafas que estén correctamente graduadas para no forzar los ojos al enfocar. Además, también es recomendable hidratar el ojo con lágrimas artificiales sin conservantes y, ante cualquier molestia, realizar una visita con el oftalmólogo para descartar complicaciones y/o patologías”, concluye la retinóloga.