Montse Copons

La decisión de realizar un trasplante de córnea a Montse, con apenas 9 años y una opacidad corneal muy severa, fue arriesgada. Sin embargo, resultó ser una apuesta ganadora, ya que le permitió recuperar visión y, desde entonces, cambió su vida por completo.
Transplante de córnea en edad infantil. Testimonio M.Copons y Dr.Güell de IMO Barcelona

El Dr. José Luis Güell, coordinador del Departamento de Córnea, Catarata y Cirugía Refractiva de IMO, recuerda que la primera vez que vio a Montse Copons era una niña que tenía 4 años y había sufrido un brote de queratopatía herpética debido a la varicela, cosa que le provocó una cicatriz corneal importante. "Una vez solventamos el problema su grado visión fue aceptable y, por este motivo y por su corta edad, retrasamos la intervención quirúrgica. No obstante, ya se veía que el tipo de cicatriz era de los que iba a acabar en queratoplastia, es decir, en un trasplante de córnea", explica el especialista.

Pasó el tiempo y la visión de Montse fue evolucionando hasta que pareció no mejorar más. Según el Dr. Güell, "teniendo en cuenta que ya había cumplido los 9 años, y con la gran cicatriz central que tenía, tomamos la decisión de operarla. Había estado un periodo bastante largo sin tratamiento tópico y sin recaídas de actividad ni infecciosa ni inmunológica, así que apostamos por dar este paso". Como añade, "la cirugía fue muy bien y todo transcurrió sin problemas, ya que la mayor parte, si ocurren, se dan en el post operatorio temprano".

Una experiencia que marca

Valió la pena afrontar este reto y, para Montse, "la vida cambió completamente", ya que "de pequeña era consciente de que me estaba quedando ciega. Iba perdiendo visión y sentía mucho dolor; no podía hacer vida normal". Tampoco olvidará nunca cómo vivió el momento de la operación, una experiencia que "te marca". En este sentido, reconoce que a día de hoy es enfermera porque valora mucho todo el mundo de la sanidad y la salud: "Al haber tenido un problema, también quieres ayudar a otras personas."

El Dr. Güell destaca la importancia de los controles y de la prevención en edad pediátrica, así como la necesidad de tomar decisiones a tiempo, aunque puedan tildarse de "osadas". En su opinión, "si un niño tiene una opacidad corneal severa, es lógico que haya una tendencia por parte de muchos profesionales a ser conservador. Esto se debe a que el pronóstico de muchas cirugías, incluyendo el trasplante de córnea o la cirugía intraocular, es reservado. Incluso, en ocasiones, es regular o malo, porque la respuesta de la intervención en el niño es generalmente mucho más agresiva. Por tanto, no dejas de tener el miedo de que el paciente pueda empeorar."

Por otro lado, "o pones solución o sabes que el niño no va a ver, ya que si la opacidad perdura durante toda la etapa de desarrollo visual, va a perder la visión de ese ojo". En el caso de Montse, admite que "la decisión fue arriesgada, ya que era muy pequeñita y se trataba de una lesión corneal que sé que tiene un pronóstico malo para un trasplante. Sin embargo, también tenía claro que con esa córnea, toda blanca, no iba a ganar visión". Por esa razón, tras hablarlo con los padres y estar ellos de acuerdo, se decantaron por la cirugía: "A veces, el cirujano y la familia deben ser valientes a pesar de las limitaciones", concluye el Dr. Güell.