La inteligencia artificial facilita el reconocimiento auditivo y visual de pacientes con baja visión

El asistente de voz OrCam y las gafas electrónicas eSight, nuevas ayudas en las que, de forma pionera, IMO instruye a personas con déficit visual para mejorar su autonomía y calidad de vida.

OrCam ayuda baja visión

Reconocer rostros, identificar el valor de un billete o leer el periódico son algunas de las tareas que las personas con baja visión pueden realizar gracias a nuevas ayudas tecnológicas que se han introducido en el mercado en el último año y para cuyo uso ofrece entrenamiento el  Área de Baja Visión de IMO.

Una de las novedades más recientes y destacadas es el dispositivo OrCam MyEye, que se adapta discretamente a la montura de las gafas (pesa solo 22 g) y que permite oír aquello que los pacientes no tienen oportunidad de ver. “Se trata de un asistente auditivo que transmite, de forma instantánea, información visual importante para la vida cotidiana”, explica Carol Camino, responsable del Área de Baja Visión. Según la optometrista, “una de sus grandes ventajas respecto a otros sistemas o aplicaciones móvil es que no requiere que el usuario enfoque en una pantalla ni sostenga ningún aparato. Se activa dirigiendo la mirada o apuntando con el dedo y su uso es completamente manos libres”.

Máximo rendimiento con rehabilitación visual

Para sacar todo el provecho de esta tecnología, que puede adquirirse online o en ópticas especializadas, Carol Camino incide en la importancia de llevar a cabo un proceso de rehabilitación visual personalizado. “En el Área de Baja Visión del Instituto hacemos una primera visita en la que, mediante diferentes pruebas, evaluamos el resto visual del paciente para conocer exactamente el punto de partida y detectar sus necesidades prioritarias. A partir de ahí, le orientamos y practicamos para que aprenda a manejarse en su día a día con OrCam MyEye, realizando entre 1 y 4 sesiones en consulta, en función del caso y de las habilidades de cada persona”.

Un entrenamiento similar es el que requiere otra de las ayudas más innovadoras con las que se trabaja de forma pionera en IMO: las gafas electrónicas de realidad aumentada eSight, que muestran delante de los ojos del paciente imágenes de vídeo a todo color y en alta calidad, proyectadas a tiempo real. “El sistema está adaptado a diferentes entornos y permite enfocar a varias distancias, además de ajustar la posición exacta de las gafas para maximizar no solo la visión central sino también periférica”, apunta Camino.

tecnología OrCam para baja visión

OrCam MyEye, ligero y cómodo, es el único dispositivo portátil de tecnología asistida que sigue la mirada del usuario, de modo que permite su uso manos libres a los pacientes con baja visión.

A quién beneficia la tecnología de baja visión

La optometrista de IMO, vicepresidenta de la Sociedad Española de Especialistas en Baja Visión (SEEBV), pone de relieve como el boom de la inteligencia artificial también ha llegado a esta área para aumentar las posibilidades que brindan las ayudas tradicionales (filtros selectivos, fuentes de luz, lupas, tiposcopios, microscopios…). “Cada vez existen más opciones tecnológicas, tanto auditivas como visuales, que buscan proporcionar mayor independencia y calidad de vida, así como múltiples apps u ordenadores multitáctiles y de gran  formato, especialmente pensados para baja visión”.

Cerca de un 95% de las personas que padece discapacidad visual en España tiene esta condición –920.900 frente a 58.300 con ceguera, según datos del INE–, ya que el aumento de la esperanza de vida, junto con los últimos avances en medicina y cirugía oftalmológica, ha hecho que muchos de los pacientes conserven un resto útil de visión. Sin embargo, Camino concluye que “a menudo desconocen las ayudas a las que pueden optar para potenciarlo”. Estas benefician a afectados por patologías relacionadas principalmente con la edad (DMAE, glaucoma) y la diabetes (retinopatía diabética) o bien con enfermedades oculares hereditarias (distrofias de la retina u otras anomalías congénitas), como consecuencia de las cuales su agudeza visual es inferior al 30% y el campo visual no supera los 20°.